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Donghae





Jisung pasó el verano con nosotros en Seul después de la muerte de mi madre, y estaba feliz teniéndolo cerca, especialmente porque había perdido ese aire triste que lo envolvía después de un tiempo. Volvió a ser el hermano que conocía amante de la vida. Debí haber sabido que Minho era la razón, pero había ignorado todas las señales, esperando estar equivocado, hasta que la realidad me abofeteó un día durante nuestras vacaciones en la mansión Cho.


Hyukjae y yo nos dirigíamos a almorzar en un pequeño bistró cercano cuando recibió una llamada debido a un incidente de la Bratva y tuvo que irse a la ciudad sin mí. Regresé a la mansión para preguntarle a mi hermano si en su lugar el quería acompañarme a almorzar.


-Sungie, yo... -Me congelé cuando vi a Minho encima de Jisung en el sofá, su mano empujaba su camisa. Minho se echó hacia atrás, con los brazos cruzados frente a la zona de la ingle, pero había visto el bulto.


Cerré la puerta, contento de que Hyukjae no estuviera aquí para verlos.


Jisung intentó alisar su cabello rápidamente, pero no había nada que pudiera hacer con sus labios hinchados.


-Esto no es lo que parece -dijo.


Levanté mis cejas y luego fulminé a Minho. Tuvo la decencia de parecer culpable, como debería.


―¡Por eso es que no te quería a solas con el, Lee Minho! ¡Sabía que esto sucedería!


―Lo haces sonar como si no tuviera nada que ver en esto. No solo lo hizo Minho -murmuró Jisung, pero solo podía mirar a Minho. Era un hombre. Un chico más o uno menos no quería decir nada, pero que Jisung fuera atrapado con un hombre antes del matrimonio sería su ruina. Él lo sabía-. De todos modos, ¿por qué regresaste? ¿No deberías estar almorzando con tu esposo? -preguntó Jisung.


No podía creerle. ¿Acaso no se daba cuenta en qué tipo de situación estaba metido? ¿En qué tipo de situación me encontraba yo porque los había atrapado?


―¿Me estás culpando por esto? Hyuk recibió una llamada informándole que había problemas en uno de los clubes. Algo con uno de los subjefes rusos, así que me dejó en la entrada y se fue a Seul. Tienes suerte que él no entró.


-Si le dices a Hyuk... -comenzó Minho, como si no supiera lo que pasaría si Hyukjae descubriera que Minho había tocado al hijo del Consigliere de la Organización, como si no supiera lo que pasaría con Minho por haber ido contra las órdenes directas de Hyukjae.


-No le diré -respondí con enojo-. Sé lo que tendrá que hacer si lo hago.


Minho ayudó a Jisung a levantarse, y la mirada que compartieron me desgarró el corazón porque sabía que no podían estar juntos. Minho se encontró con mi mirada.


―Él es tu esposo. Le debes la verdad.

Mi interior se removió porque tenía razón, pero también sabía que no podía decírselo a Hyukjae. Sabía que no podía condenarlos a ambos, ni a él ni a Jisung. Y más que eso, no podía cargar a Hyukjae de esa manera. Su familia y la Bratva aún seguían dándoles suficientes problemas; no necesitaba el peso de tener que decidir qué hacer con Minho. A Hyukjae le gustaba Minho, lo valoraba como su mejor soldado. Si descubría lo que Minho había hecho, se enfrentaría a una decisión con la que no quería cargarlo.


Incluso cuando les advertí que se mantuvieran alejados el uno del otro, sabía que era demasiado tarde para eso... pero tendría que esperar que las cosas se resolvieran milagrosamente.










Deadly Love Donde viven las historias. Descúbrelo ahora