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Donghae



La mano de Hyukjae alrededor de la mía estaba tensa mientras esperábamos en el aeropuerto a que Kyuhyun y Ryeowook bajaran de su avión. Para el momento en que lo hicieron, tiré de la mano de Hyukjae y él me soltó. Corrí hacia Ryeowook. Se veía obligado a caminar junto a Kyuhyun, quien lo mantuvo a su lado, pero finalmente le permitió ir hacia mí y chocamos dolorosamente. Envolví mis brazos con fuerza alrededor de el, contento de tenerlo de vuelta en una sola pieza.

—Oh, Wook, estaba tan preocupado por ti. Estoy tan contento que estés aquí.—No pude contener las lágrimas.

Me aparté para darle un buen vistazo. Me tomó una segunda mirada reconocerlo con su cabello teñido. Castaño. No me gustó.

—¿Estás bien? ¿Te lastimaron?

Ryeowook acarició mi cabello. Un gesto raro para el, y eso volvió a encender mi preocupación.

—¿Wook? ¿Kyuhyun hizo algo?

—Kyuhyun no hizo nada —dijo Kyuhyun con voz dura. Salté, mis ojos lanzándose hacia él. Cuando sus ojos oscuros se encontraron con los míos, luché contra las ganas de apartar la vista a medida que el miedo brotaba en mí. Pensé que habíamos arreglado las cosas entre nosotros, pero mi cuerpo parecía estar en desacuerdo. Las cejas de Kyuhyun se fruncieron cuando me contempló y aparté mis ojos. No necesitaba que Hyukjae captara la atmósfera tensa entre su hermano y yo.

—No te pregunté a ti —dije en voz baja. Cuando Hyukjae llegó a mi lado y palmeó el hombro de Kyuhyun, me relajé—. Es bueno verte de nuevo —dijo, y me di cuenta que lo decía en serio. Había echado de menos a Kyuhyun, su único confidente, excepto yo.

—Estoy bien —me aseguró Ryeowook cuando le devolví mi mirada preocupado.

—El jefe espera —ladró Taehyun, un soldado de la Organización—. Vámonos. No es que la puta merezca una gran bienvenida.

Jadeé. No podía creer que en realidad se hubiera atrevido a insultar a Ryeowook de esa manera. Kyuhyun sacó un cuchillo y lo lanzó contra Taehyun, quien gritó cuando la hoja le cortó la oreja. Presionó su mano contra la herida, su otra mano en el arma en su cintura.

—La próxima vez mi cuchillo romperá tu maldito cráneo si no mantienes la boca cerrada —siseó Kyuhyun.

—No queremos que esto termine mal, ¿verdad? —preguntó Hyukjae en voz muy baja, con sus dos armas apuntando a los dos soldados de la Organización—. Su jefe no lo apreciaría. —Minho, también, estaba apuntando hacia ellos. Ellos asintieron con un reacio acuerdo.

Hyukjae puso sus armas una vez más en sus fundas.

—Vámonos.

El otro soldado recogió el cuchillo que Kyuhyun había arrojado y se lo devolvió a Kyuhyun, quien no apartó los ojos de Taehyun.

—El irá en un auto con nosotros —dijo Taehyun.

Los labios de Kyuhyun se curvaron en una sonrisa fría.

—Esta es la última advertencia que recibes. Deja de cabrearme o voy a tallar una sonrisa permanente en tu garganta.

El segundo soldado agarró el brazo de Taehyun y lo arrastró hacia un automóvil negro de la Organización mientras que el resto de nosotros nos dirigimos hacia dos BMW.

Tomé la mano de Ryeowook con fuerza, feliz de tenerlo de vuelta. Extrañaba su voz, incluso su lenguaje colorido. Ryeowook se deslizó en el asiento trasero y estaba a punto de seguirlo cuando Hyukjae me agarró del brazo.

—No. Quiero que Kyu vigile a tu hermano.

Ryeowook puso los ojos en blanco. Apreté su mano una vez, luego lo solté y me senté en el asiento del pasajero junto a Hyukjae, que conduciría. Esperaba que las cosas volvieran a su lugar ahora, pero sabía que todos teníamos un largo camino por delante.








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