𝐒|| "No importa cuantos años han pasado, sigo sin poder olvidarte Mily"
「Donde Emily y Lando tenían la relación perfecta, pero luego de tres años ella desaparece sin dejar nada más que una carta」
O
「Donde Emily dejo a Lando para que pudiera cumpli...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
🗓️ May, 2023. 📍Emilia-Romagna, Italy. 👤 Emily pov;
El Gran Premio de Imola por fin había iniciado. Lando y yo habíamos decidido que esta sería la primera aparición pública de Sarah. Por supuesto recalque varias veces que nuestra pequeña debía tener un buen equipo de seguridad.
El viaje había sido algo cansado, así que, al llegar al hotel, todos caímos rendidos.
A la mañana siguiente, mientras Lando tenía día de prensa, decidimos turistear un poco. La familia Norris ya había estado allí antes, pero la mía no, así que ellos fueron nuestros guías durante el recorrido.
Sarah iba tomando fotos de todo lo que veía. No importaba si era una planta, un edificio, un animal o una persona, ella le tomaba fotos de todos modos. Miraba asombrada la arquitectura medieval de cada edificio que visitábamos.
—Mami, mira, una estatua—señaló con emoción, acercándose a tomarle una foto—. ¡Posa, por favor!
Obedecí colocándome frente a la estatua e hice algunas poses graciosas que la hicieron reír. Mi sonrisa crecía mientras la miraba con amor. Ella era mi amor.
—Sales muy bonita, mami—aseguró, mirando las fotos.
—¿Igual de bonita que tú?—pregunté, acercándome para cargarla.
—Mucho más—respondió con seguridad, haciéndome sonreír.
—Eso es imposible, nadie es más bonita que tú—dije dándole un toquecito en su nariz antes de llenarla de besos.
—Chicas, foto—aviso mi madre, acercándose con su celular.
Sarah y yo hicimos una mueca graciosa para la foto y luego sonreímos.
—Se la enviaré a Lando—comentó mi madre, sonriendo mientras miraba la foto y se alejaba de nosotras.
Nuestro recorrido terminó en un restaurante donde probamos la deliciosa gastronomía italiana.
—No deberías comer tanto chocolate, Emi—me regaño mi hermano al ver mi postre.
—Tenía antojo de algo con chocolate—me encogí de hombros mirando mi postre—. Además , tiene helado de vainilla.
—Voy a armarte una dieta estricta si sigues así—me señalo con la cuchara con la que comía su cheesecake.
—Oh, vamos, Will, no seas gruñón—me queje frunciendo el ceño—. Mamá, dile a William que deje de ser un nutricionista por un momento y me deje comer tranquila.
—No me metan en sus asuntos, niños—negó divertida—. Aunque Will tiene un punto...últimamente comes mucho chocolate.
—¡No es mi culpa que sea tan rico!—exclamé, ofendida—¿Saben qué? Los ignorare y disfrutaré de esta delicia.