𝐒|| "No importa cuantos años han pasado, sigo sin poder olvidarte Mily"
「Donde Emily y Lando tenían la relación perfecta, pero luego de tres años ella desaparece sin dejar nada más que una carta」
O
「Donde Emily dejo a Lando para que pudiera cumpli...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
🗓️ May, 2023. 📍Emilia-Romagna, Italy. 👤 Lando pov;
—¿Y si está embarazada?—escuché a Will preguntar al acercarme.
—¿Quien está embarazada?—pregunté sentándome en la mesa, haciéndolos saltar levemente del susto.
—¡Lando!—me regaño mi madre, golpeando suavemente mi brazo—. No vuelvas a hacer eso, casi me matas del susto.
Llevó una de sus manos al pecho dramáticamente, haciéndome reír. Le dejé un beso en la mejilla y le susurré un suave "lo siento", antes de retomar la conversación.
—En fin, ¿quién está embarazada?—pregunté nuevamente—. Quiero el chisme completo.
Se miraron entre todos, evitando cruzar miradas conmigo. Eso me confundió, pero esperé pacientemente a que alguno se dignara a hablar.
Miré al frente y observe a mi novia jugar alegremente con nuestra hija y mis sobrinas. Las niñas se veían muy cómodas con la presencia de Emily.
—Pensamos que puede que Emily esté embarazada de nuevo—dijo mi madre tras un largo silencio.
Los mire, alzando las cejas, sorprendido ante la idea, antes de reír a carcajadas.
—Eso no es posible, nos estamos cuidando—negué entre risas.
—Cariño, no sé si sabes, pero así salió Sarah—comentó mi suegra, deteniendo mi risa—. Fue igual que con Will, por un condón roto.
—Esperen, ¿no fui planeado?—pregunto mi cuñado con sorpresa.
—No, fuiste un accidente, pero aún así te amamos, hijo—respondió mi suegro, dándole una palmada en el hombro.
Mire a mi novia y empecé a atar cabos. Últimamente ha tenido mucho antojos raros, su humor varía mucho, y esta mañana amaneció con nauseas. Si estaba embarazada, podía estar en el primer mes de embarazo, si mis cuentas eran ciertas.
—Pero, ¿puede...? No, no... a menos que... —empecé a balbucear, intentando buscar fallos en mis cuentas.
—¿Puede estarlo o no, Lando?—preguntó mi madre, impaciente.
—Tal vez—murmuré, mirándola.
Me levanté de mi lugar para acercarme a ella. Me senté a su lado, cargué a nuestra hija y la senté en mi regazo mientras me unía al juego.