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40. The ring.

🗓️ May, 2023

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🗓️ May, 2023.
📍London, UK.
👤 Lando pov;


Harry Winston es una tienda bastante exclusiva, y realmente agradezco que hayan dos sucursales en Londres. Me facilitaba mucho las cosas.

El día que coordiné con mi familia la pedida, agendé una cita para días después de la carrera de Mónaco, y ahora estaba aquí, en compañía de Carlos.

Ambos íbamos cubiertos de pies a cabeza para que no nos reconocieran. Yo llevaba un pantalón verde oscuro, sudadera y zapatillas blancas, además un gorro blanco, lentes de sol y cubrebocas. Carlos llevaba zapatillas blancas, pantalón negro, sudadera gris, gorra, lentes y cubrebocas.

Era raro, pero tratábamos de estar lo más cubiertos posible para no llamar la atención de la gente.

Al llegar a la tienda, me acerqué a la recepción y murmuré mi nombre a la chica en un tono bajo pero audible. Ella asintió y se levantó, pidiéndonos que la siguiéramos.

Caminamos por un extenso pasillo y llegamos a una sala donde nos esperaba un hombre de pie junto a una mesa con varias joyas exhibidas.

—¿Qué es lo que buscas?—preguntó el gerente luego de las presentaciones.

—Voy a proponerle matrimonio a mi novia, así que estoy buscando un anillo de compromiso—respondí, sentándome—. Busco algo que sea sencillo, porque a ella no le gustan las cosas extravagantes, pero que no sea demasiado simple, porque se merece lo mejor.

—Comprendo—asintió el hombre, acercándose al exhibidor—. Tenemos distintas piezas que pueden gustarle. Los hombre que vienen a comprar piden mucho los anillos en corte esmeralda; es uno de los más pedidos.

Dejó frente a nosotros una almohadilla con anillos organizados con el mencionado corte esmeralda. Eran bonitos, pero no eran el gusto de mi novia.

—Están muy lindos, pero mi novia detesta los anillos así—murmure algo apenado.

—¿Podría mostrarnos los anillos corte pera?—pidió Carlos, sonriendo suavemente.

Emily amaba ese tipo de anillos porque su madre tenía uno así, y Carlos lo sabía.

—Buena idea, Carlos—le susurré, recibiendo un guiño de su parte.

En estos días, Carlos estaba siendo un gran apoyo para mí. Había dado ideas asombrosas para mi propuesta y estaba muy pendiente de toda la organización de esta. Y ahora estaba aquí, junto a mí, ayudándome a elegir el anillo perfecto.

Creo que no habría podido elegir a alguien que no fuera Carlos para esto. Es mi mejor amigo, y también el de Emily. Nos conoce perfectamente a ambos, y sé que me ayudará a tomar la decisión correcta.

En ese momento, solo habían cuatro anillos corte pera, y ninguno nos convenció, así que pedimos ver los corte redondo.

De ese corte, uno llamó bastante mi atención. Era de la colección "Belle". El anillo era precioso, por lo que pedí que lo dejaran como una de mis opciones. No quería apresurarme a pedir cualquier anillo; tenía que escoger el perfecto.

Después de los cortes redondos, vimos los corte marquesa, pero los descartamos inmediatamente. Seguimos con los corte princesa. De ese corte saqué uno con piedra esmeralda precioso, dejándolo como opción.

Después pedimos los corte ovalados, otro de los favoritos de Emily.

—Lando, mira—murmuró Carlos, codeando mi costado y señalando uno de los anillos frente a nosotros.

El anillo era sencillo, pero resaltaba entre todos los demás por ser de oro. Tomé el anillo entre mis dedos y lo mire con atención, imaginándolo en el dedo anular de mi novia.

—¿Estas pensando lo mismo que yo?—preguntó mi acompañante, mirando el anillo.

—Sí.

—Oh, veo que les gusto este—sonrió nuestro guía—. Este anillo es de la colección que salió así poco. La colección se llama Em, en honor a la esposa del diseñador.

Y entonces todo pareció ser una señal del destino. Intercambié una mirada con Carlos, y asentimos a la vez.

—Me llevaré este—declaré, mirando al hombre.

—Perfecto, lo pondré en su caja y luego podrán ir a pagar.

Tomó el anillo y se alejó unos pocos metros para ponerlo en una cajita y luego en una bolsa de papel. En un papel escribió lo que supuse que es el nombre del anillo y el precio, para que pudiera pagarlo en la caja.

Una vez con la bolsa en la mano, nos despedimos para luego salir en dirección a recepción nuevamente. Allí le entregue el papel a la chica y pagué el anillo.

Salimos de la tienda con Carlos y caminamos por la avenida con tranquilidad.

—¿Y si vamos a esa cafetería que le gusta a Sarah?—sugirió, metiendo las manos en sus bolsillos—. Sus muffins de arándanos son muy buenos.

—Vamos—asentí, de acuerdo con el plan.

La cafetería no estaba muy lejos, así que caminamos alrededor de quince minutos antes de llegar. Entramos y nos sentamos en una de las mesas más alejadas, luego de pedir lo que probaríamos cada uno.

—Gracias por acompañarme—dije, rompiendo el silencio cómodo entre nosotros.

—No tienes que agradecérmelo, muppet—negó, encogiéndose de hombros—. Emily y tú son mis mejores amigos. Estoy muy feliz por ustedes, así que haré cualquier cosa que esté en mis manos para ayudar.

—Has hecho más de lo que piensas, Carlos—murmuré en un hilo de voz—. Me regresaste al amor de mi vida y, gracias a eso, conocí también a mi pedacito de cielo.  Gracias a ti, mi vida es más bonita.

—Me harás llorar—rió suavemente, contagiándome también.

—Pues, lloraremos los dos.

La mesera llegó con nuestros pedidos y uno extra. Era una caja.

—Nosotros no pedimos esto—le aclaró Carlos a mesera con confusión.

—Yo lo pedí para ti. Tómalo como un regalo de agradecimiento—sonreí hacia el español poniendo mi celular a grabar—. Ábrelo.

Carlos abrió la caja, revelando su postre favorito, pero eso no era lo importante. Lo importante está escrito en la tapa de la caja:

"¿Aceptas ser mi padrino de bodas?"

La expresión de Carlos era de asombro puro, tanto que me causó mucha gracia. El video que tendría sería una joyita.

—¿Aceptas ya o me dejarás esperando otros veinte minutos?—pregunté, burlón, sacándolo de su trance.

—Sería un placer ser tu padrino de bodas, Muppet.

Nos levantamos y nos abrazamos con fuerza, ambos emocionados por lo que pasaba.

—Gracias, Carlos, por todo.

—No es nada, Lando.

Sarah| Lando Norris  Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora