𝐒|| "No importa cuantos años han pasado, sigo sin poder olvidarte Mily"
「Donde Emily y Lando tenían la relación perfecta, pero luego de tres años ella desaparece sin dejar nada más que una carta」
O
「Donde Emily dejo a Lando para que pudiera cumpli...
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🗓️ March, 2023. 📍 Madrid, Spain. 👤 Emily pov;
—Lleva esto a mi oficina, por favor —le pedí a mi asistente, entregándole unos papeles con apuro—. Saldré un momento; cualquier cosa, llámame.
Salí de la academia apresurada y casi corrí hacia mi auto. Acomodé el asiento y conecté el celular, escuchando los tonos de llamada mientras me abrochaba el cinturón de seguridad.
—La próxima vez que me hagas esto, te asesino, Norris —amenacé en cuanto contestó la llamada.
—No es para tanto, Mily —se burló, llamándome por ese apodo que no escuchaba hace años.
Internamente, agradecí que el semáforo estuviera en rojo, porque escucharlo llamarme así me hizo estremecer.
Me quedé en silencio unos segundos antes de bufar, rodando los ojos aunque él no pudiera verme.
—Espero que esos "asuntos importantes" de los que quieres hablar conmigo de verdad lo sean, porque me hiciste cancelar una reunión que ya he pospuesto dos veces —me quejé con cansancio—. Mis socios van a pensar que soy una irresponsable.
—Tranquila, cuando se enteren de que estabas conmigo no dirán nada. Después de todo, soy Lando Norris —aseguró con tono engreído.
—Sí, claro. Porque como Lando Norris lo dice, las cosas tienen que ser así —ironisé.
—Exacto, ya nos estamos entendiendo, Mily —soltó con falsa alegría.
—¿Sabes qué voy a hacer ahora, Lando? —pregunté con un tono inocente.
—No —respondió, confundido—. ¿Qué vas a hacer?
—Colgarte —dije antes de cortar la llamada.
Conduje hacia el lugar acordado y, al llegar, me estacioné. Le di las llaves al valet con una sonrisa de agradecimiento por su servicio.
Caminé hacia la entrada y di mi nombre para ser guiada a la mesa donde estaba el padre de mi hija.
Al verme, se levantó y abrió los brazos hacia mí con una sonrisa.
—Mily —sonrió, abrazándome—. Mira nada más qué hermosa estás.
Rodé los ojos y me senté, mirándolo expectante.
—Habla ya, Norris, no tengo todo el día —ordené con seriedad.
—Bien —aceptó—. Te tengo una propuesta.
—¿Qué tipo de propuesta? —pregunté mientras miraba el menú que acababan de dejar en la mesa.
—Quiero estar más cerca de Sarah, así que mi propuesta es que te mudes a Mónaco —respondió con seriedad.
Ante su respuesta, alcé la mirada rápidamente y lo miré inexpresiva. Claramente no estaba pensando en mi trabajo, y eso empezó a molestarme.