No fue mucho cuando los Nobles de Decraft comenzaron a enviar a sus hijas a la capital, todas las familias deseosas de obtener el puesto de Dama de compañía del Omega. A todas esas solicitudes se unían las misivas desde Jazali y Umbranfell... La noticia de la existencia de un Omega en la Nación se había esparcido ya en cada rincón, en cada gran ciudad y casa rural, en cada taberna y en cada iglesia en Grawder.
Maito se tomó su tiempo, miró la taza con el líquido frío. Su padre estaba en el jardín revisando la plantación de Camelias que estaban siendo preparadas para soportar el invierno y sus crudas temperaturas, le había dejado en soledad con intención, ya que era una certeza de que aquella carta era en consecuencia de su Prometida, entonces debía ser Maito quien la recibiera primero.
Miró el emblema Real sellando con cera negra y plateada el sobre. Aún no lo abría, pero él tenía claro su posición. Respiró hondo y tomó la carta, pasó el abrecartas de plata separando la cera del papel y sus dedos fueron rápidos para extender la misiva y comenzar a leer.
La sorpresa por ver la forma de redacción detuvo su lectura... ¿estaba leyendo bien? ¿Acaso era una broma? La carta no estaba redactada por un escriba, había frases en las que no se refería a "el deseo de su majestad" sino a "mi deseo es". Maito no salía de su asombro, su majestad había redactado personalmente, estaba siendo tan personal respetuoso sobre el tema, que su miedo de encontrar la furia o demanda de su prometida a la capital se disiparon.
Las felicitaciones por su compromiso, el pedido de confirmación sobre la veracidad de las noticias, hasta que un suave golpe en la entrada llamó su atención. Con la empuñadura de su espada, Yama había dado tres golpecitos, esperando que le permitiera entrar en la habitación.
-¿No deberías estar entrenando a alguien? -Preguntó comenzando a levantar los papeles esparcidos en la mesa. Tomó las cartas aún selladas de Jazali y las apiló a un costado bajo la atenta mirada de su compañero.
-Esas son muchas cartas ¿Es por tu prometido? -Maito notó el tono bromista en sus palabras, pero ignoró sus preguntas tal como él había hecho con la suya. -Tú hermano no estaba en el patio de espadas. -Yama tomó asiento frente a él aunque Maito no se lo había dicho, suspiró exhausto y se sirvió de la tetera de la mesa.
-¿No tienes modales?
-Después de dos horas esperando por Kenji, perdóneme mi señor si estoy sediento. -Bebió del tibio té bajo la mirada atenta de Maito sin inmutarse.
- ¿Qué necesitas? -Preguntando ya cansado de verle la cara.
.¿Vas a escuchar mis peticiones? -Se burló tensando la habitación.
-Haré lo posible. -Maito se mantuvo sereno ignorando aquella mirada retadora de parte del otro.
-Entonces ¿Por qué debo ser humillado frente a mis hombres? ¿Por qué soy el que recibe un castigo, cuando fui yo quien encontró... -Cayó sus quejas cuando la afilada mirada de Maito se dirigió a él, atento a la forma en que refería a Mauni. -A Lord... Takeda.
-Mi Lord. -Lo corrigió. -Eres fiel a esta casa, un hombre del Clan, entonces debes decir Mi lord. -Yama desvió la mirada, allí al jardín donde Lord Dono paseaba. -No lo veas como un castigo... en realidad, tú podrías ser el único idiota en ver la tarea como un castigo. -Puso sus ojos en blanco por el insulto.
-¿Ahora dirás que no fue así? -Maito no lo iba a negar. Cuando pasaron las horas y la noche llegó sin saber dónde estaba Mauni, la preocupación lo estaba desesperando y escuchar a Yama decir haberla visto le había causado más indignación ¿Por qué no la detuviste? Si no tenía escolta, ni damas de compañía ¿Cómo no la guiaste de regreso al palacio? No pudo evitar culpar su inacción y cargarlo con la responsabilidad y en ese momento había cargado con más horas de trabajo en el campo de entrenamiento con los novatos.
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BALADA DEL LOBO
FantasySinopsis Azriel Nuerzia asciende al trono heredando el reino de Grawder, después de la muerte de su padre él es el único Alpha de la casa Nuerzia y el deber con el reino recae sobre el joven monarca. Azriel tendrá que superar diferentes situacion...
