Capítulo 22

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La oscura noche y el silencio eran la compañía en el paseo que Vidhar decidió dar. En realidad, estaba dejando pasar la noche evitando estar en un lugar donde lo encontrara con facilidad su anfitrión. Había sido efectivo durante tres noches seguidas, lo sabía porque Azriel dejaba alguna copa o libro sobre la mesa, allí donde estuvo a su espera por al menos un buen rato.

A altas hora de la madrugada y con un cielo nocturno muy opacado por las nubes cubriendo las estrellas tomó regreso a su dormitorio, sabiendo que ya debía haberse marchado. Vidhar sentía mucho aprecio por el monarca, pero sabía que este debía encontrarse confundido... no sabía si él había cometido algún error que pudo malinterpretar, pero no deseaba alimentar más ese comportamiento entre ellos, la distancia que se esforzaba en poner enfriaría la cabeza del más joven y esperaba que ese tiempo esclareciese los pensamientos y acciones.

Pero todo ese esfuerzo suyo se veía constantemente en peligro con cada intento del otro por encontrarse a solas y esa noche no era la excepción, es más, esa noche había logrado su cometido.

cuando abrió las puertas de su recamara buscó instintivamente el rastro de su presencia, una copa medio vacía le dejaba saber que había estado allí. Suspiró cansado y cogio la vela de la mesa para encender las otras ya que se encontraba muy oscurecida sin la luz nocturna de la luna. La vela sobre el mueble donde se encontraba el aguamanil de porcelana para asearse fue la primera que encendió, ya que necesitaba lavar sus manos y rostros por estar en el exterior antes de dormir.

Cuando encendió la más cercana a la cama fue que notó el bulto debajo de sus sábanas. Dormido, con la respiración tan apacible descansaba Azriel. Meditó unos segundos si debía despertarlo y aunque tenía claro que no iba a recostarse y compartir el lecho quería evitar despertarlo y estar a solas... a altas horas y en su recamara donde había sucedido aquello.

En silencio cogió una cobija de la cama y apagó el fuego de las velas, dormiría en los sillones y aunque su cuerpo no cabía del todo prefería comodidad en su cuello y dejar las piernas colgando del reposabrazos.

Si tenía suerte se despertaría antes que Azriel y continuaría marcando la distancia. Estaba convencido de que era lo correcto, tan pensativo estaba en ello que no había oído los suaves pasos del otro en la oscura habitación.

-Príncipe. -El susurro tan cercano le heló la sangre y sintió toda una corriente recorrer desde la punta de sus pies hasta la nuca, un fuerte escalofrío que le puso la piel de gallina. Se giró con brusquedad hacia la dirección de la voz. -Es mejor que se recueste en la cama o mañana sufrirá de dolores. -Podía notar una silueta frente a él si forzaba los ojos.

-Lo haría si no hubiera alguien ocupandola .-Susurró también.

Una risita escapó de Azriel, tal vez porque hacía tantos días que lo evitaba o porque al final estaba despierto y Vidhar no lo había notado.

-Ya no, ahora ve a la cama. -Extendió la mano y lo ayudó a ponerse de pie.

-Puedo sólo. -Soltó su mano lo cual molestó a Azriel.

-Está muy oscuro, ten cuidado. -Pidió, pero a propósito extendió su pierna en el camino de Vidhar provocando que se tropezara. -¿ves? te lo dije.- Lo acusó ayudando a ponerlo de pie. -Deja que te ayude. -Insistió tomando su mano para llevarlo hasta la cama.

-¿Ese fuiste tú?

-¿Cómo crees? casi no veo nada.

Al tocar la cama frente a él tomó asiento y tocó con sus manos tanteando en busca de los almohadones.

BALADA DEL LOBOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora