Las noticias corrieron rápidamente y a la mañana siguiente su madre había visitado sus aposentos para felicitarlo.
-Nuestros Dioses te bendicen hijo mío, mediante ellos este niño crecerá fuerte y sano en el vientre de su madre. -Azriel sonrió al ver a su madre tan contenta.
-Madre, eres demasiado hermosa para ser abuela, pero las noticias son ciertas. He hablado con los doctores y confirmaron el estado de Lady Storonoff.
-Ya he ordenado que cocinen pasteles y dulces de dátiles para repartir a las afueras del palacio. Todos deben celebrar la dicha del Rey. -Asintió de acuerdo con ella y la invitó a tomar asiento en el balcón.
-Madre, quiero escuchar tu opinión al respecto de algo que he decidido. -Su madre, tan delicada como seria, dejó sus manos sobre su regazo uno sobre otro y le brindó su atención.
-Entiendo que, como dicta toda ley, debo contraer matrimonio con la Noble postulante que pueda concebir un heredero. -Su madre asintió dando la razón. -Pero, dado que mi poco interés en el matrimonio nos llevó a estás dos postulantes, creo que es correcto postergarlo hasta el nacimiento de mi hijo. -El rostro serio de su madre parecía no estar a gusto.
-¿Cuál sería la diferencia? ella está esperando a tu herencia.
-Zazil no lo quiera, pero Lady Mirimah es joven, he pasado toda la noche leyendo al respecto y los embarazos en una edad temprana puede llevar a muchas complicaciones en el alumbramiento. -Su madre suavizó su mirada.
-Es cierto, hijo. Los Dioses no lo permitan, pero aún está en un periodo temprano de la gestación, son los momentos más delicados y ella debe cuidar su salud si no quiere sufrir una pérdida. -Sostuvo la mano de su madre en apoyo.
-Está decidido. Esperaremos el nacimiento para proceder con la unión, mientras tanto dejo a tu cuidado a Lady Storonoff, confío en que podrás calmar las ansias de la joven ante este tema... y a su familia.
-Lo sé, esperarán que sea de manera inmediata, pero primero debemos cuidar su salud.- Su madre besó la mejilla de su hijo envuelta en felicidad y se retiró.
No mentía, Azriel realmente había pasado la noche leyendo sobre todo los peligros que podía correr su hijo. No era que lo deseara, lo contrario, quería asegurar que se tomaran todas las medidas para su desarrollo y sólo quedaba rezar para que fuera un varón. De esa forma quedaría libre de su tarea y obligación como Rey, procrear un heredero a la corona.
Los golpes en su puerta anunciaron a Vidhar y lo dejó pasar.
-Luz de mis ojos. -Saludó al verlo entrar.
-Perdiste la cabeza. -Confirmó Vidhar.
-Sí, definitivamente. -Sonrió tontamente y Vidhar sólo negó con la cabeza.
-Anoche, fuiste a mis aposentos, dijiste lo que querías y ahora... ahora a primera hora de la mañana escucho que tienes un heredero. -Azriel intentó acercarse, pero este se alejó y lo miró muy serio. -¿A qué juegas? -Azriel sólo caminó hasta el balcón y le señaló para que salieran juntos. Lo siguió en silencio. Nunca había estado en los aposentos del Rey de día, por lo que nunca había notado la belleza del balcón.
-Es una hermosa vista. -Elogió, la gran ciudad que se levantaba a sus pies y el mar a lo lejos.
-Puedes tomar asiento. -Ofreció a su lado, pero prefirió sentarse frente a él. -Dejame la palabra. -Pidió bajo la atenta mirada del otro. -Contestando a la pregunta, no juego a nada, he sido sincero en todo. -Vidhar apartó la mirada. No podía negar esas palabras, pues recordaba haber conversado con él respecto a las pretendientes que tenía, sabía que el Rey tenía encuentros específicos para determinar quién sería la Reina.
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BALADA DEL LOBO
FantasiSinopsis Azriel Nuerzia asciende al trono heredando el reino de Grawder, después de la muerte de su padre él es el único Alpha de la casa Nuerzia y el deber con el reino recae sobre el joven monarca. Azriel tendrá que superar diferentes situacion...
