Primera cita

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El techo de mi habitación había sido mi única compañía por la última hora.

Giré sobre mi cama por décima vez en la noche, abrazando mi almohada mientras una sonrisa tonta se instalaba en mi rostro.

Tenía una cita con Armin, y cada vez que lo pensaba, mi corazón daba un brinco involuntario.

¿A dónde iríamos? ¿Al cine? ¿A una cafetería? ¿Un arcade? ¿Se había arrepentido y estaba planeando mandarme un mensaje para cancelar?

No, Krys, cálmate.

Rodé de nuevo, dándome un golpe con la almohada.

-Aghhh, ¿Por qué esto es tan complicado? -Murmuré para mí misma-.

Podía enfrentar a Ámber en una guerra de indirectas, podía sabotear una fiesta con un plan maestro, pero una simple salida con Armin me tenía revolcándome en mi cama como una adolescente enamorada.

Oh, espera...

Me quedé helada.

Diablos.

¿Estaba... enamorada de Armin?

Mi corazón latió más fuerte ante la idea y me obligué a empujarla al fondo de mi mente, eso era algo que no iba a procesar a las 2:47 AM.

Suspiré y me tapé el rostro con la almohada, rindiéndome finalmente al sueño.

A la mañana siguiente, desperté con la misma emoción en el pecho.

Fui directa al baño, me lavé la cara y cepillé mis dientes mientras mi mente todavía navegaba entre opciones.

¿Qué me iba a poner?

No es que quisiera impresionar taaanto a Armin o algo así. Pff, claro que no. Solo... quería verme bien. Para mí. Sí.

Escuché un par de golpes en la puerta de mi habitación y la voz de mi papá detrás de ella.

-Oye, Krys.

-¿Mhm? -Respondí con el cepillo de dientes en la boca.

-¿Quieres ir a comprar algo para tu cita?

Parpadeé sorprendida frente al espejo... ¿Mi papá estaba dándome dinero para ir de compras para mi cita? ¿En qué mundo vivía ahora? Antes esto solo pasaba para compensar su ausencia, pero ahora...

Me enjuagué rápido y abrí la puerta con los ojos entrecerrados.

-... ¿Quién eres y qué hiciste con mi papá?

Él rió y se encogió de hombros.

-Hey... solo estoy intentando compensar la parte de padre que tengo fuera de práctica.

Mi expresión se suavizó.

-Papá...

-¿Sí o no? -Interrumpió con una sonrisa-. No me hagas arrepentirme de ser un buen padre.

Sonreí.

-Sí.

Su sonrisa se amplió.

-Entonces desayuna rápido. Nos vamos en media hora.

Y con eso, se alejó con las manos en los bolsillos, como si no acabara de soltar la propuesta más inesperada del día.

Lo observé desaparecer por el pasillo y me quedé ahí, en la puerta de mi habitación, sintiendo algo cálido expandirse en mi pecho.

Mi relación con mi papá había cambiado mucho en las últimas semanas. Seguía sin ser perfecta, pero al menos estábamos intentando, y esta era su forma de demostrarlo.

Coronada [CDM]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora