Nos quedamos así, enredados en el silencio que ya no pesaba, sino que abrazaba. Con su brazo alrededor de mi cintura y mi cabeza encajada bajo su mentón, como si no existiera un lugar más natural para mí. Sentía su respiración hacerse cada vez más lenta, rítmica, mientras su pulgar seguía dibujando líneas suaves sobre mi espalda, ya sin intención, ya cayendo en el sueño.
Mis dedos descansaban sobre su pecho, sintiendo el latido tranquilo de su corazón. Pensé en todo lo que habíamos atravesado para llegar hasta ahí. En lo mucho que habíamos evitado esto, en lo mucho que lo habíamos querido.
Y ahí, por fin, no había más barreras. Solo nosotros. Solo ahora.
Mis párpados se fueron cerrando poco a poco, arrullados por el calor, por su olor, por la paz compartida. Y justo cuando la oscuridad empezaba a envolverme como una manta suave...
¡CRACK!
Un golpe seco, sordo, desde el porche. Como si alguien hubiera tropezado con algo metálico afuera.
Me incorporé de golpe, con el corazón dándome un brinco hasta la garganta.
-¿¡Qué fue eso!? -Susurré, alarmada, mirando hacia la ventana apenas iluminada por la calle-.
Mi mirada recorrió el cuarto y luego aterrizó en el desastre de sábanas, ropa dispersa... y Armin, dormido como si lo hubieran sedado, con una mano extendida hacia donde yo había estado recostada.
-Armin -Murmuré, dándole toquecitos en el brazo-. Armin, despierta.
Nada.
Le apreté la muñeca, la sacudí suavemente.
-¡Armin! ¡Hay alguien afuera!
Él solo hizo un ruido apagado, un "hmmm" arrastrado que me sacó de quicio.
Fruncí el ceño, desesperada. Tomé una almohada del lado contrario y, sin piedad, se la estampé en el estómago.
-¡Armin, levántate! ¡Hay alguien en el porche! -Dije en voz baja pero con intensidad, empujándolo una y otra vez con la almohada-.
Él gruñó, medio abriendo un ojo, confundido.
-¿Qué...? ¿Qué hora es? ¿Por qué me atacas con mi propia almohada?
-¡Porque alguien acaba de hacer un ruido muy sospechoso afuera y estoy medio desnuda en tu cama y no pienso enfrentar una invasión alienígena sin pantalones, Armin! -Le solté, todavía dándole almohadazos-.
-¿Una invasión...? ¿Otra vez con tus traumas de E.T.? -Refunfuñó, tratando de protegerse con las sábanas como si fueran una armadura-.
-¡No estoy bromeando, idiota, levántate ya! -Susurré furiosa, mientras él rodaba hacia el borde de la cama, arrastrando la sábana con él-. ¡Te juro que si es tu mamá o alguien, me lanzo por la ventana!
-¿Y dejarme morir solo? Qué novia tan leal -Dijo, aún medio dormido, frotándose los ojos como un niño-.
-¡Armin!
-¡Ya va, ya va! -Gimió al fin, sentándose como si el cuerpo le pesara el doble-. Te juro que si es el gato otra vez, voy a pedirle custodia compartida a los vecinos.
-¡Armin! -Le insistí de nuevo, cuando por fin logró ponerse de pie, aún con cara de zombi.
-Okay, okay... ya voy -Masculló mientras se acercaba a la ventana y corría ligeramente la cortina-.
Asomó un ojo.
-¿Qué ves? -Pregunté, tensando cada músculo mientras sostenía mi camiseta arrugada contra el pecho-.
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Coronada [CDM]
FanfictionEn el Sweet Amoris, muchas cosas pueden pasar. Krysta está dispuesta a bajar del trono de popularidad a Ámber a través de los medios que sean necesarios. Siendo el último año de preparatoria, está lista para retomar las riendas de su vida de la mano...
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