Cambios

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El lugar era pequeño. No pequeño de una manera cómoda, sino de una que casi parecía encoger a medida que lo explorábamos. Las paredes estaban pintadas de un blanco deslucido, y la luz que se filtraba por la ventana del salón apenas iluminaba las esquinas. El agente inmobiliario seguía hablándonos de "todo el potencial del espacio", pero yo apenas lo escuchaba.

Miré a mi padre, esperando encontrar algo en su expresión que me indicara si este podría ser el lugar. Sin embargo, su ceño estaba ligeramente fruncido, sus ojos recorriendo cada rincón con una mezcla de interés y duda.

-Es... uhm, acogedor... -Dije, aunque la palabra sonó más a una disculpa que a un elogio-.

Mi papá asintió lentamente, cruzándose de brazos mientras inspeccionaba una grieta en el marco de la ventana.

-Sí, pero siento que estaríamos apretados -Respondió después de un momento, girándose hacia mí-. ¿Qué piensas tú?

Le sostuve la mirada por un segundo, sorprendida de que me lo preguntara directamente. No estaba acostumbrada a que me incluyera tanto en sus decisiones, pero supongo que esa era la nueva dinámica que estábamos intentando construir.

-Creo que podríamos encontrar algo mejor -Dije con una sonrisa leve, sintiendo cómo una chispa de emoción recorría mi pecho-.

Él sonrió también, un gesto pequeño, pero sincero. Era el tipo de sonrisa que no había visto en él en mucho tiempo, y aunque no lo admitiera en voz alta, significaba mucho para mí.

Cuando salimos del departamento, me quedé rezagada un poco, dejando que mi papá caminara unos pasos adelante. Miré hacia el cielo gris que cubría la ciudad, sintiendo cómo el viento jugaba con mi cabello mientras reflexionaba.

Desde esa noche en el café, hace ya una semana, las cosas entre mi papá y yo habían cambiado. Él había sugerido la mudanza casi como si fuera un acto de fe, una forma de dejar atrás los fantasmas del pasado y empezar de nuevo. Al principio, me pareció una idea demasiado grande, casi aterradora. Pero luego, a medida que íbamos viendo diferentes lugares juntos, me di cuenta de que algo dentro de mí también empezaba a cambiar.

Era como si al fin tuviéramos algo que realmente compartíamos en mucho tiempo, algo que nos conectaba más allá del silencio o las palabras que nunca supimos decirnos. Buscar un nuevo hogar no era solo una tarea práctica, era una oportunidad para reconstruir algo que ambos habíamos perdido.

Mientras caminábamos de regreso al coche, me giré hacia él con una sonrisa juguetona.

-Bueno, al menos este tenía un baño decente. Eso es un avance, ¿No?

Él soltó una risa breve, una de esas que me recordaban al papá que solía ser antes de que todo se complicara.

-Tienes razón. Vamos mejorando, pero no nos limitemos, tenemos presupuesto.

Y en ese momento, mientras el viento helado soplaba alrededor de nosotros, me sentí... bien. No completamente feliz, pero bien. Era un sentimiento extraño, pero no del todo desagradable.

Subiendo al coche, me quedé mirando por la ventana, perdida en mis pensamientos. Quizás esta mudanza era justo lo que necesitábamos. Quizás un cambio de escenario realmente podía ayudarnos a dejar atrás todo lo malo.

No es que eso fuera fácil. Habían pasado tantas cosas en esta casa que me era difícil imaginarme viviendo en otro lugar. Pero, al mismo tiempo, también me emocionaba la idea de empezar de cero, de crear recuerdos nuevos.

Claro, no todo era tan sencillo. Había cosas que aún me pesaban, como el hecho de que el tiempo seguía avanzando y yo todavía no sabía cómo resolver las tensiones con Armin. O cómo lidiar con Ámber, que siempre parecía encontrar la manera de colarse en mi mente, incluso cuando no estaba cerca.

Coronada [CDM]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora