La sorpresa no abandona mi cuerpo, aún así comienzo a mover mis labios contra los suyos con letalidad, esparciendo mi veneno por toda su boca sin pudor.
No puedo negar que colver a besarlo si me lo revolvió todo y mucho menos he de negar, que extrañaba besarlo. Justo así, como ahora, como hace cinco años no pasaba.
Mi mente me dice que está mal pero a este punto ha la razón se me está yendo al demonio aunque quisiera hacerle caso, no puedo.
Sus manos se pasean por mi cuerpo, masajesndolo suavemente, como si en realidad no se lo supiera de memoria y quisiera aprenderselo de una sola vez.
Me permito disfrutar de cada una de sus suaves pero firmes y estremecedoras caricias.
Me arden los labios de la dureza con la que los suyos me devoran, chupeteando mis labios y hasta mi lengua pero el roce de los bellos que comenzaban a salirle en su rostro es lo que más me lastima pero no quiero detenerlo.
Debería y lo haré pero no ahora, tengo y necesito disfrutar todo lo que pueda.
La humedad en mi interior aparece en cuanto su dura entrepierna me roza, se mueve y al mismo tiempo me mueve a mi, no se a donde, pero me hace retroceder un poco a pasos torpes, tanto que mi pie termina sobre el suyo en más de una ocasión hasta que choco con algo duro. Una pared.
Estaba acorralada ahora, entre sus brazos, su cuerpo, su dureza y esa firme pared que nisiquiera dejaba que bajara los hombros.
Mordí sus labios suavemente y me permití cerrar los ojos de la misma forma en la que los de él yacían cerrados desde que se lanzó a arrebatarme los labios.
Sus caricias en mi cuerpo lograron erizarme la piel, y no por el frío, la temperatura que hubiera afuera, en el resto de Moscú, de Rusia, era muy diferente a la que había en la habitación de este hotel.
Me sobresalto con un rugido del cielo que alumbra por algunos segundos la habitación por el enorme ventanal de cristal q abre paso al balcón dejando visible la piscina bajo nosotros, logrando así, q logre hacer lo que no había tenido la fuerza suficiente para ello hasta ahora.
Soltar sus labios y brazos haciendo que a su vez el retroceda en el acto dejando una pequeña distancia entre nosotros, pero la suficiente para que el aire corra entre los dos.
Me falta el aire por culpa de la exasperación y tengo.una calor inminente, sus ojos, oscurecidos de puro deseo, más que nunca, más que siempre, buscan los míos con desespero y anhelo y a su vez, preocupación por mi retroceso.
No lo miro, evito su mirada, se que si lo miro a los ojos volveré a besarlo y esta vez, no me podré contener.
Tranquilízate Laura, esto no puede pasar.
Me repito a mi misma mentalmente porque se que es lo correcto, lo que se debe hacer, por mi bien. Pero no es lo que quiero.
¡Mierda, tengo que ser masoquista!
Muerdo mi labio inferior con algo de fuerza en un fallido intento de calmar del torbellino de energía que tengo.
—¿Nenaa..?—Trata de tocarme pero lo rechazo y me alejo de él, saliendo de la encerrada en la que estaba.—
El silencio se forma entre nosotros dejando que se escuche a la perfección nuestras respiraciones ya ligeramente entrecortadas. Otro rugido del cielo me sobresalta nuevamente y una vez más la habitación queda iluminada durante cortos segundos y seguido de eso comienza el ruido de la lluvia callendo nuevamente, mojando todo afuera, empañando los cristales y a su vez mojandolos haciendo que se formen pequeñas gotas en ellos que parecen lágrimas saliendo de los ojos tristes para contagiar de esa tristeza a las mejillas enrojecidas.
ESTÁS LEYENDO
Amarte Otra Vez
RomanceSaga: Vida mafiosa #3 Dicen que al final del túnel oscuro siempre hay una luz que nos conduce. Pero ¿eso es del todo cierto? Laura Smith fue víctima de una vil traición de las personas más cercanas a ella, se vio obligada a abandonar al hombre de...
