—Alessandro se han llevado a Laura.
Me quedo atónito bajo las palabras que se repiten una y otra ves en mi cabeza sin creerlas realmente del todo.
Siento que éste es como se esos momentos de las películas que veía con Laura los jueves, llamado el momento en el que el mundo se paralizó por completo, ese momento en el que el mundo dejó de girar, el aire se me cortó por completo, mi pecho se contrajo mientras mi mente seguía repitiendo esas mismas palabras como el escenario más terrorífico de todos.
—¿Alessandro estás ahí?—Vuelvo escuchar la voz de Artem tras la línea.—
Suspiro negando más de una vez mientras siento un nudo en mi garganta y como los ojos comienzan a aguarse cuando esas palabras me trajeron de nuevo a la realidad que no se como iba a procesar, y que no me estaba dejando pensar con claridad.
—¿Qué mierda estás hablando?—Grito sobresaltando a Igor y a los demás a mi alrededor pero me importa un carajo el mundo entero, ahora mismo solo me importa el maldito paradero de mi mujer y la cabeza del asqueroso hijo de puta que se atrevió a siquiera respirar su mismo aire.—
—Yo acabo de llegar al laboratorio en el que estaba y no esta aquí una enfermera dijo q le dio un ataque de pánico y se desmayó y llegaron unos hombres a buscarla asegurando que ella los había llamado, pero claramente, no fue así.—
Nisiquiera logro entender la cantidad de mierdas que está hablando.
—¿Qué carajos hacía Laura en un laboratorio? ¿Por qué mierdas no estabas con ella? y sobre todo ¿Qué chingados estás haciendo que no me tienes el nombre de ese maldito hijo de puta que se va arrepentir de haber nacido en cuanto le ponga las manos encima?—Me exaspero sintiendo mi corazón acelerado más que nunca y diría que mi presión esta por las nubes pero me vale un carajo lo que me pase a mi solo quiero ver a mi mujer en la casa haciéndome rabiar como siempre lo hace.—
Escucho un suspiro del otro lado de la línea.
—Estoy en eso pero no es tan fácil.—
—¿Cómo que no? Mándame la puta dirección y veras lo rápido que se hacen las cosas.—
—Ok, sabía que lo dirías aisque te la acabo de mandar revisa tus mensajes.—Quito el teléfono de mi oreja y la pantalla se ilumina al instante y efectivamente me envió la dirección, vuelvo a colocarme el teléfono para decir unas últimas palabras culminando la conversación.—
—Estoy ahí en cinco minutos.—Cuelgo y miro a Igor que me mira con cara de interrogante.—Te dejo a cargo de esto, voy a buscar a mi mujer.—Esas últimas palabras eran más para mi que para Igor.—
Llegue al laboratorio en tiempo récord, provoque que más de cuatro autos chocarán, me salte todos los malditos semáforos y hasta la policía comenzó una persecución pero acelere y los perdí de vista también, no estoy de humor para multas y mucho menos para hacerme el ciudadano comprensivo que aparento ser ante la sociedad.
Ahora soy el maldito rey de la Bratva y haré que el mundo arda en llamas para rescatar a mi mujer de donde sea que la tienen y así este en el fin del mundo, yo la voy a encontrar, aunque tenga q entregar todo mi imperio para eso.
Entro a grandes sancadas y la pregunta de que estaría haciendo Laura en un lugar como este no abandona mi cabeza, aún así no es lo que más me importa ahora, tengo prioridades y mis prioridades son ella, nada más.
Mis ojos se encuentran con los de Artem inmediatamente y voy hacia el.
—¿Qué sabes?—Es lo primero que digo y de muy mal humor.—
—No mucho, llegaste aquí en menos de cinco minutos, pedí que me dejaran ver las cámaras pero no me lo permiten porque necesito una orden de la policía para eso.—
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Amarte Otra Vez
RomanceSaga: Vida mafiosa #3 Dicen que al final del túnel oscuro siempre hay una luz que nos conduce. Pero ¿eso es del todo cierto? Laura Smith fue víctima de una vil traición de las personas más cercanas a ella, se vio obligada a abandonar al hombre de...
