Capitulo 27

44 3 3
                                        

Positivo.

La prueba en mis manos dice Positivo.

Esto tiene que ser un error, pero después de insistir en que ha sido un error, ya me han asegurado en la clínica que no es posible.

Obra de Sonia no puede haber sido ya que ella está bajo mi poder.

Pero esto...

—El examen realizado hacia el menor Vladimir Leister y el señor Alessandro Lovicov ha arrojado un 99.9% de compatibilidad y parentesco biológico...—Leo en voz alta sin salir de mi sorpresa.—

¿Cómo es posible?

¿Acaso Alessandro tuvo un hijo con alguien más? ¿Pero en qué momento? ¿Cómo es posible? ¿Cómo llegó el niño a manos de Sonia? ¿Por qué? ¿Quién es la madre de éste pequeño? ¿y por qué lo abandonó a su suerte?

¿Acaso Alessandro nunca me amó y me traicionó sin que me diera cuenta?

Las infinitas y abrumantes preguntas invaden mi cabeza logrando que mi acelerado corazón se desboque, la boca se me seque y el aire comience a faltarme sintiendo como las paredes del lugar y el techo se acercan más a mi, queriendo devorarme. Se que me está pasando pero no lo puedo parar...no soy tan fuerte.

Pensé que ya tenía dominados los ataques de pánico pero claramente me equivoque, no soy tan fuerte como Vladimir...No soy nadie.

Las manos me sudan y tiemblan incluso más que mis piernas, mismas que están dispuestas a fallarme en cualquier instante.

Aless...Prometiste que nunca me harías daño y ahora...¡Todo es mi maldita culpa!!

Trato de apartar esos pensamientos de mi cabeza pero simplemente no se van, no me abandonan y eso me pone todavía peor de lo que ya estaba.

Creí que mi destino eras tú, pero ni merezco nada, no merezco tu amor, ni nada.

Quiero morir.

Me ahogo como a alguien a quien poquito a poco se le acaba el oxígeno en el mar que intenta devorarlo y por más que trate de sobrevivir es inútil, la desesperación es infinita y la incertidumbre más, sabe que va a morir pero no deja de inútilmente luchar por un milagro que posiblemente no ocurra.

La desesperación me inunda cuando veo las paredes y el techo que están tan cerca, que casi me aplastan con su áspera estructura, caigo de rodillas y el impacto es doloroso, pero no tanto como el dolor de sentir como mi pecho se Oprime cada que trato de tomar aire inútilmente. El pitido molesto en mis oídos se hacen presentes en el momento en el que caí al suelo y llevo mis manos a la cabeza, los soyosos llegan, abro y cierro la boca con impaciencia en busca de algún indicio de aire pero nada sirve, la vista de me nubla y comienzo a ver borroso en el momento en el que unas enfermeras se me acercan(lo se porque distingo la ropa blanca a pesar de mi visión corta) y me hablan pero sus voces se escuchan demacisdo lejanas como para poder entender.

Me tocan pero me suelto de su agarre, su agarre me quema, duele, molesta...

¡No me toquen por favor!!! ¡Soltadme!! ¡No me toqueeen maldita sea!

Pensé que era fuerte pero ahora veo que soy más débil que nunca sin él.

¿En qué momento comencé a depender tanto de él que hasta por él me sentía fuerte e intocable?

Mi visión se oscurece como un televisor pierde la señal y se queda a oscuras al tener interferencias y luego de eso...

Oscuridad y ligereza sobre mi propio cuerpo que antes me pesaba demaciado.

Amarte Otra Vez Donde viven las historias. Descúbrelo ahora