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0.22 Promesas

📍Bristol, Inglaterra

🗓️ 29 de diciembre


Lando's pov

Rodé sobre la cama. Estirando mi brazo hacía mi bella novia, esperando encontrar su calor, envolverme en él, pasar mi mano por su cintura y aferrarla a mí. No dejarla ir. Demostrarle con pequeños gestos lo mucho que la quería, lo mucho que no quería que se fuera. Me decía que era por amor, no por no dejarla perseguir sus sueños. Pero una parte sabía que no era cierto. La parte llena de miedo. Miedo a volver a estar solo, a no tener a nadie, a despertar en el frio de la cama. Eso era lo que buscaba la razón por la que la aferrara a mí, lo que no la dejaba ir.

Pero entonces, cuando rodé en la cama. Me enfrente a mi miedo. A la soledad de la cama, la frialdad de las sábanas, el aislamiento que esta creando por mis inseguridades. Cuando el frio entro a las vertebras de mi cuerpo y me lleno de soledad. Me levante alarmado. Mire a mi alrededor, nada. Me pare de la cama caminando tranquilamente al baño, esperando encontrar a mi novia. Nada. Salí del cuarto. Recorrí la casa, Nada. Nada en el patio. Nada en la cocina. Nada. Nada. Nada.

Estaba solo.

Me culpe a mí. Mi primer instinto fue creer que había salido, tal vez a buscar un poco de sol, de paz, oír sus pensamientos. Me estaba engañando. Lo sabía. Aun así, le escribí, tenía fe. Que equivocado estaba. Las horas pasaron y ella nunca volvió.

Entonces me di cuenta de mi error. De que tal vez, solo tal vez la había presionado, mas de lo necesario que la había alejado aun y cuando mi intención era sostenerla y ayudarla no lo había logrado. Había hecho lo que prometí no hace; dejarla ir.

Llamé y llamé. Mensaje tras mensaje. Nada. Y yo sentía que lo merecía. No puedes presionar a alguien a dejar a lado las inseguridades cuando tú no las has dejado. Sabía donde estaba. Sabía que hacía ahí. Sabia con quien estaba. Porque. Y aun así una ola de una emoción inidentificable me golpeaba.

Mi día se dedicó únicamente a llamarla. Esperando que alguna de esas veces contestara. Cuando la noche empezó a caer. Había perdido mi esperanza. No sentía una razón por la cual llamar más, ella no quería hablar, debía entenderlo, debía parar pues esta insistencia nos llevo a esta distancia.

Entonces, el celular que había alejado cn la intención de ya no llamarla, sonó. Al inicio pensé que podría ser mi madre, buscando respuestas del porque me había encerrado en mi habitación todo el día, sin comer, sin salir, sin hablar. Pero entonces, una chispa de esperanza atrevso mi mente cual estrella fugaz. ¿podría ser?

Corrí al celular, sosteniéndolo entre mis manos temblorosas cuando vi su nombre en la pantalla. Mi miedo se había disipado. Un poco. Tal vez me llamaba para decirme que volvería. Dios claro que me engañe. No lo haría

RUNNING      [Lando Norris]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora