Running | Formula One Fanfic |
"La vida esta llena de giros inesperados, tu fuiste él mio"
¿Quien diría que una noche puede cambiar dos vidas?
Donde la vida de Alora de un giro inesperado, llevandola a un mundo nuevo.
Donde Land...
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0.21 City of love
📍Bristol, Inglaterra 🗓️ 27 de diciembre
Era de madrugada, y la luna bañaba con su luz el camino hacia el aeropuerto de la ciudad. El taxi avanzaba en silencio, envuelto en una quietud casi irreal. Nadie hablaba. Solo el zumbido del motor y el murmullo lejano de la ciudad rompían la calma, pero en mi mente no había silencio alguno.
Había huido. Aunque se lo negué a Lando, lo había hecho. Me había marchado sin despedirme, deslizándome entre las sombras de la noche, envuelta en la soledad de una despedida jamás pronunciada. Mi corazón seguía con él, aferrado a todo lo que estaba dejando atrás, aunque mi mente intentaba convencerme de lo contrario. Cumplir mis metas. Seguir mis sueños. Esto es lo que siempre he querido, me repetía a cada metro que el carro avanzaba.
Cuando finalmente crucé las puertas del aeropuerto y su ajetreo me envolvió, la certeza de mi decisión se tambaleó. Por un instante, pensé en dar la vuelta, correr de regreso al taxi y volver a sus brazos. Saqué mi celular y miré la hora: las seis de la mañana. Lando no se levantaría por al menos otras dos horas y, para cuando lo hiciera, yo ya estaría en el aire, demasiado lejos para alcanzarme.
Respiré hondo y guardé el teléfono en el bolsillo de mi abrigo. No podía dudar ahora.
Con mi boleto en mano, me dirigí al área de seguridad, pero cada paso se sentía más pesado. Mi mente iba y venía entre el futuro que me esperaba en París y la vida que estaba dejando atrás en Bristol. Mientras los pasajeros a mi alrededor caminaban con determinación hacia sus propios destinos, yo me sentía atrapada en un limbo, incapaz de ignorar el peso de mis decisiones.
—¿Pasaporte, por favor? —preguntó la agente de seguridad con voz mecánica.
Revisé mi bolso con dedos temblorosos, sintiendo el frío del documento entre mis manos antes de entregárselo. Ella lo inspeccionó y me lo devolvió con una pequeña inclinación de cabeza.
—Siguiente.
Avancé, sintiendo que mi cuerpo iba en automático mientras mi mente seguía atrapada en Bristol. En Lando. En lo que habíamos construido juntos. En lo que ahora, quizás, estaba rompiendo al irme.
Me senté en la sala de embarque, con el boleto apretado entre mis dedos y la mirada fija en la pista de despegue. Podía escuchar el murmullo de las conversaciones a mi alrededor, pero ninguna voz era la suya.
Cerré los ojos y apoyé la cabeza contra el respaldo de la silla. No podía permitirme dudar ahora. No cuando estaba a punto de alcanzar todo por lo que había luchado.
Entonces, mi celular vibró en mi bolsillo. Un mensaje. Contuve el aliento antes de sacarlo y desbloquear la pantalla.