Running | Formula One Fanfic |
"La vida esta llena de giros inesperados, tu fuiste él mio"
¿Quien diría que una noche puede cambiar dos vidas?
Donde la vida de Alora de un giro inesperado, llevandola a un mundo nuevo.
Donde Land...
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0.24 Encuentro
📍 Paris, Francia
🗓️ 2 de abril
—Necesitamos que cubras un evento en Mónaco, esta misma tarde —dijo Ava con la misma serenidad con la que me había dado el trabajo hace tres meses, como si no supiera lo mucho que un cambio tan repentino podía sacudir mis cimientos.
—¿Mónaco...? —repetí, tratando de sonar profesional, pero el nombre ya despertaba algo en mí. Un recuerdo, una emoción. Un nudo en el pecho que no sabía si era nostalgia o ansiedad.
—El evento es el Monte Carlo masters, un evento de tenis muy conocido en el país. ¿Tu vivías en Mónaco, no, ya deberías haber oído del evento?
Tomé el sobre con manos firmes, pero por dentro me temblaban. Mónaco. La última vez que escuché de ese lugar... fue por él. Por Lando. Sabía que él vivía cerca, trabajaba allí, o al menos, eso decía cuando aún compartíamos mañanas y secretos.
Salí de la oficina sin decir mucho más. En el fondo, sabía que esto no era solo un viaje de trabajo. Era una prueba. O una trampa del destino. O ambas. Al cerrar la puerta del taxi que me llevaba de regreso al hotel, mis dedos se deslizaron, casi sin querer, a las fotos antiguas de mi galería. Una donde él me abrazaba por la cintura, con esa sonrisa que me hacía sentir en casa. La borré.
O eso creí.
[...]
En el aeropuerto, mientras esperaba abordar, sentí una presión sutil en mi vientre. Mi bebé pateó con suavidad, como si también sintiera la tensión, como si estuviera leyendo mis pensamientos. —Tranquilo... —susurré mientras acariciaba mi panza—. Todo va a estar bien. Es solo trabajo. No vamos a buscarlo.
Pero ni yo me creía esa mentira.
[...]
Un viernes como cualquier otro. El trabajo me mantenía ocupado, al menos lo suficiente para no pensar demasiado. Aunque, últimamente, cuando llegaba a casa y Magui no estaba, ya ni siquiera me engañaba con la idea de que había superado a Alora. Me mentía menos, pero dolía más.
—¿Te vas a quedar toda la tarde aquí encerrado? —preguntó Magui, uno de mis compañeros de trabajo—. Creí que te habían invitado al Monte Carlo masters
—No tengo ganas —dije sin levantar la mirada de la pantalla. Pero entonces lo pensé. Tal vez necesitaba un cambio de aire. Algo distinto. Algo que me diera un empujón.
—¿Por qué, podríamos ir juntos? —dijo abrazándome por la espalda—. Sería divertido.
—Está bien, porque no.
Apagué la computadora y tomé mi chaqueta. Tal vez...solo tal vez... podría disfrutar de este día. Tal vez podía disfrutar de la compañía de Magui, al final de cuentas era mi novia. Cuando Magui agarro sus cosas, salimos de la cama y conducimos hasta el recinto de tenis.