Running | Formula One Fanfic |
"La vida esta llena de giros inesperados, tu fuiste él mio"
¿Quien diría que una noche puede cambiar dos vidas?
Donde la vida de Alora de un giro inesperado, llevandola a un mundo nuevo.
Donde Land...
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0.12 Miradas que pesan
📍Londres, Reino Unido 🗓️ Un mes después, 12 de noviembre
Me encontraba en el aeropuerto, sosteniendo un pequeño cartel con el nombre de mi mejor amiga, un ritual que habíamos convertido en tradición cada vez que una de las dos regresaba a la ciudad. Aunque era algo simple, siempre nos hacía sonreír.
La multitud se movía apresuradamente, maletas rodaban sobre el piso pulido y las voces de las llegadas se mezclaban con los anuncios por los altavoces. Entonces la vi. Su cabellera rubia destacaba entre la gente, y en cuanto nuestros ojos se encontraron, su rostro se iluminó con una sonrisa que reconocería incluso en otra vida.
—¡Isa! —grité mientras ella comenzaba a correr hacia mí.
Cuando finalmente llegó, me abrazó con una fuerza que casi me hizo perder el equilibrio. Reímos juntas, disfrutando de ese instante de reencuentro.
—¡No puedo creer que por fin estés aquí! —dije, separándome un poco para mirarla. —Ni yo —respondió ella con una sonrisa llena de emoción—. Siento que ha pasado una eternidad desde la última vez.
Estábamos exagerando, lo sabíamos. La última vez que nos vimos había sido hace dos semanas, pero para dos personas que solían pasar cada minuto del día juntas, incluso un día se sentía como una eternidad. Me aferré a Isa tanto como pude, disfrutando de su familiaridad, hasta que finalmente nos separamos.
—Te extrañé más de lo que imaginé posible —dije con una sonrisa, mientras ella me devolvía una mirada cómplice.
—Por supuesto que sí. ¿Cómo sobrevivirías sin mí? —respondió, riendo, mientras comenzábamos a caminar hacia el taxi que nos esperaba.
El trayecto al departamento estuvo lleno de risas y anécdotas. Isa no paraba de hablar sobre su experiencia en París, mientras yo trataba de ponerla al día con mi vida. Al parecer, mi editor estaba encantado con la idea de que entrevistara deportistas, una propuesta que había surgido desde Singapur.
—¿Y a quién conociste exactamente? —preguntó Isa, curiosa, mientras sacaba su maquillaje de su bolso y comenzaba a retocarse frente al espejo del taxi.
—Pues... más bien fue a quienes conocí. Jude Bellingham, Mason Mount, Laura Collett —dije con aire casual, aunque Isa ya estaba al borde del asiento, emocionada.
—¿¡Mason Mount!? Presentarme a Mason, ¿no? —respondió con un tono entusiasmado mientras me lanzaba un guiño exagerado. No pude evitar reírme ante su expresión.—¿Qué? ¡Es guapísimo! —continuó con una sonrisa traviesa, como si intentara justificarse.
—Si no estoy mal, tiene novia —dije, mirándola de reojo mientras tomaba un desvío hacia nuestra parte favorita de la ciudad.
Isa suspiró dramáticamente y apoyó la cabeza contra el respaldo del asiento. —Siempre es así, los mejores están ocupados. Aunque, sinceramente, ¿cómo no iba a estarlo? Con esa sonrisa...