Running | Formula One Fanfic |
"La vida esta llena de giros inesperados, tu fuiste él mio"
¿Quien diría que una noche puede cambiar dos vidas?
Donde la vida de Alora de un giro inesperado, llevandola a un mundo nuevo.
Donde Land...
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0.14 Te lo prometo 📍Las Vegas, Nevada 🗓️19 de noviembre
El Gran Premio de Las Vegas había terminado, y el ambiente del avión privado estaba lleno de emociones encontradas. Lando estaba en silencio desde que abordaron, su mirada perdida en el horizonte de la ventana. La frustración de la carrera aún lo seguía como una sombra; los resultados seguían dando vueltas en su mente, incapaz de soltarlos.
Alora, sentada frente a él, sintió como un muro invisible crecía entre ellos. Sin decir nada, entrelazó sus dedos con los de él y le dio un suave apretón de mano. Lando parpadeó un par de veces, como si volviera al presente, y al girarse para mirarla, sus labios se curvaron en una sonrisa cansada.
La tensión en sus hombros pareció disminuir un poco. Lando inclinó su cuerpo hacia ella, como si acercarse le trajera calma. Su mirada, se paseó por cada rincón del rostro de Alora, detallando con cuidado cada uno de sus rasgos. Observó las pecas que salpicaban su nariz y las que, como pequeños puntos de luz, llegaban hasta la parte superior de sus labios. Siguió el contorno de sus mejillas, su mandíbula y el brillo en sus ojos.
—¿Te gusta lo que ves? —preguntó ella, rompiendo el silencio con un tono juguetón, aunque no pudo esconder el ligero nerviosismo que la mirada profunda de Lando le provocaba.
—Sí, mucho —respondió él con honestidad.
La tensión en el aire se transformó en algo más palpable cuando Lando se inclinó aún más. Sus labios rozaron suavemente la comisura de los de Alora, dejando un beso apenas perceptible. El mundo exterior dejó de existir por un momento.
Sin embargo, un coro de voces fingiendo toser rompió la burbuja. Isa, sentada a un par de asientos de distancia junto a Pato, los observaba con una expresión mitad divertida, mitad resignada. Frente a ellos estaban Carlos, Charles y Oscar riendo ante la escena.
—Por favor, chicos, al menos intenten ser discretos —bromeó Pato con una sonrisa burlona.
—Sí, porfavor tengan un poco de desencia —añadió Carlos, con un brillo de complicidad en los ojos.
Alora escondió su rostro en sus manos, riendo de vergüenza, mientras Lando, con una expresión entre desafiante y divertida, giró su silla ligeramente para darle la espalda a los entrometidos.
—No saben respetar un momento privado —dijo él con fingido enojo pues una sonrisa se asomaba en sus labios, lo suficientemente alto como para que lo escucharan.
—¡Claro, porque un avión privado con diez personas es el lugar perfecto para momentos privados! —gritó Pato desde su asiento, ganándose las risas del resto.
Alora bajó las manos y miró a Lando, todavía roja de la risa y un poco avergonzada. Él la miró de vuelta, sus ojos llenos de ternura y diversión.
—No les hagas caso —murmuró él, y esta vez, entrelazó sus dedos con los de ella con más firmeza—. Prefiero que me sigan molestando a no tenerte aquí conmigo.