Capítulo 43: Viaje y boda
—Madre.
—Cuántas veces tengo que decirte que no me gusta que me llames así.
—Eres mi madre, ¿verdad? ¿Acaso me encontraste en la puerta de tu casa? —Melanie volvió a calcular, se había equivocado al ingresar los números.
Rita pasaba el plumero por los muebles con mucho esmero. No importaba que ya hubiera limpiado toda la casa, a las madres les gustaba hacer las cosas como ellas querían. Melanie se concentro en todas las facturas que tenía delante, que más daba una casa reluciente, mientras eso la mantuviera ocupada.
—Mamá está bien. Escuche decir a mi amiga que ahora las hijas llaman a sus madres por su nombre, es moderno. La moda es que madre e hija sean mejores amigas.
—No voy a llamarte «Rita», mamá.
Esta es la realidad de ser madre soltera, pensó al ver las cuentas. La cuota de la escuela, gastos de los materiales, servicios, gastos del hogar. Rita dejo caer el plumero cuando una serie de golpes en la puerta las asusto. La persona parecía ansiosa porque solo espero segundos antes de volver a tocar.
—¿Quién será a esta hora? —su mamá intento ver por la mirilla—. ¿Tu amigo?
—Sí, porque a mitad de la noche se le ocurrió venir a proponerme matrimonio.
—Sé que estas siendo sarcástica, pero parece justo de ese tipo de hombres. Una mezcla del protagonista de Como si fuera la primera vez y 500 días con ella. Puede funcionar.
Melanie miró por la ventana antes de abrir. —Una propuesta de matrimonio no es —aseguro.
Megan entro como un torbellino, siendo tan cuidadosa con su apariencia le sorprendió el estado en el que estaba. Tenía el cabello recogido en un moño mal hecho, un suéter al que parecía haberle caído unas gotas de mermelada y medias de diferentes colores.
—Tengo un problema —anuncio. Camino de un lado a otro, incapaz de quedarse quieta.
—Puedo verlo. ¿Se rompió la ducha de tu casa? Pensé que tenías gripe y por eso faltaste al trabajo, pero viéndote no lo parece.
—Esto es serio —casi grito, estaba al borde de la histeria—. Creo que podría estar un poco enamorada de Campbell.
Al ver su estado, Rita se acerco con los brazos abiertos, dispuesta a brindarle un abrazo tranquilizador, pero se detuvo abruptamente. Los brazos cayeron inertes a los lados del cuerpo. Megan no se dio cuenta, siguió con caminata, en un momento paso por el lado de Melanie, quien tuvo que retroceder de igual forma. De forma disimulada (que no era necesario porque Megan seguía sumergida en sus propias revelaciones), Rita acerco el ambientador a la chica.
Melanie se aclaro la garganta, luchando contra el deseo de cubrirse la nariz, porque eso era de mala educación.
—Lo de la ducha es en serio, puedo prestarte algo de ropa.
Megan la miro con incredulidad. —Estoy lidiando con algo importante y solo te interesa tomar una ducha. Dije que estoy enamorada de Campbell.
—¿Un baño entonces? —al percibir la irritación de su amiga opto por abrir la ventana pese al frío—. ¿Por qué es un problema eso? Edward es uno de los mejores hombres con los que has salido y conocí a varios, lo que es decir mucho.
Rita y Melanie se acercaron la ventana todo lo que pudieron sin ser descorteses.
—Porque no se suponía que debía ser así.
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Mensajes
RomanceMegan recibió un mensaje (del tipo que no se muestra ni a tu mejor amiga) de un compañero del trabajo. Al intentar descubrir su identidad surgen pequeños malentendidos, roces accidentales y un injustificado odio hacia un contable. Campbell es la per...
