Capítulo final

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Capítulo 45: La pareja más rara


Megan extendió la mano en un vago intento de llamar la atención de la cabra. Adorable no sabía qué hacer con la intrusa en su casa y más considerando que era algo permanente. En vez de entrar dando saltitos, entro con pasos cortos, resbalando de vez en cuando, y se había quedado parada en medio de la sala. ¿Seguía siendo la dueña de casa ante la nueva intrusa?

—Ya me reconoce —dijo Megan, malinterpretando la mirada de la cabra.

—Más bien no está segura de si le agradas.

—Tonterías —hizo unos extraños sonidos para llamar su atención—. Me ama.

Adorable mantenía la distancia cuando Megan iba a la casa y cuando ella intentaba acercarse salía corriendo. No se alejaba demasiado, quería vigilar a Megan.

Después de varios intentos fallidos Megan por fin se dio por vencida, tenía que aceptar que la cabra le tenía desconfianza. Lo cual era un poco triste, ya eran familia.

—Por cierto —dijo antes de olvidarlo—, mis padres quieren que vayas a almorzar.

Megan estaba apoyada contra el costado de Edward, tuvo que estirar el cuello para ver lo que le parecía la invitación. Edward tenía una enorme sonrisa.

—Ni te entusiasmes, te van a tratar igual que siempre —como si ya fuera de la familia, pensó. —Deberías llevar a Adorable, por algún motivo se ha hecho de una idea rara.

—¿Vino o postre?

—Postre. Han desaparecido todas las botellas de vino, lo que es una lastima, había unos que quería probar. ¿Por qué tienes esa sonrisa?

—Solo estoy feliz —y no podía decirle que hablaba con Elias con regularidad, por lo que estaba al tanto de porqué desaparecieron las botellas.

El breve momento en que dejaron de prestar atención a la cabra fue suficiente. Adorable arremetió contra Megan. Dio un salto hacía el sofá, se elevo sobre sus patas traseras y le dio un cabezazo. Edward sabía, por experiencia propia, lo que dolían esos cabezazos, alejo a Adorable antes de que lo volviera a intentar, a veces iba a por dos.

—Tienes razón —dijo mientras veía como se doblaba por el dolor—, sí le agradas.

—¿Te estás riendo?

—¿Cómo piensas que me voy a reír en una situación como esta? —pero la situación era extrañamente cómica.

Adorable, no satisfecha con su pequeña jugarreta, se le dio por saltar por toda la sala. En uno de esos saltos, tiro los leños apilados, avivando más el fuego, que se extendió hasta llegar a la punta del mantel. El fuego devoro la tela y siguió subiendo. Megan corrió a abrir la puerta mientras Edward iba a por agua.

Una vez calmada la situación, Edward palideció al notar el frío que entraba por la puerta.

—¿Has abierto la puerta?

—Podríamos asfixiarnos con el humo —defendió Megan.

—¡Adorable se ha escapado!

La cabra, feliz de la vida, se iba lo más rápido que podía calle abajo.

—¿Por qué pasan estas cosas cuando estamos juntos?

—¿Me estás culpando? Que sepas que es tu culpa por no educarla mejor.

—Claro, cuando pasan estas cosas la culpa es del padre.

—Calla y corre más rápido.

***

18 de febrero

A finales de febrero, luego de una acalorada plática que terminó con los dos desnudos en la sala, Megan propuso llegar juntos a la empresa. Sabiendo de antemano que los rumores volverían a correr. Pararon para tomar un café antes y darle tiempo a Megan por si se arrepentía.

El dueño de «¿Café? Sí» le guiño un ojo cuando fue a pagar.

—Puedes esperar cinco minutos y entrar —dijo Edward. Conocían a los padres del otro y todos sus amigos sabían que tenían una relación, eso era suficiente. El que la empresa lo supiera no era importante.

Contrario de la sonrisa agradecida, Megan lo miro con el entrecejo fruncido. —¿Por qué tienes que ir en primer lugar?

—Porque sino voy a llegar tarde —odiaba llegar tarde.

—¿Entonces está bien si soy la que llega tarde?

Esa era una pregunta trampa, pero no fue tan inteligente como para ignorarla.

—Tengo un registro de puntualidad perfecta. No llegue tarde ni una vez desde que entre a la empresa, casi lo hice una vez, pero eso es otra historia.

—¿Tu puntualidad es más importante?

El dueño de la cafetería apoyo los codos para asomarse y nego con la cabeza. —Un hombre inteligente no respondería a eso —dijo.

Pero como ya quedo establecido, eso tendía a desaparecer cuando estaba con Megan. A veces, según Megan, se la pasaba de sabelotodo y otras... bueno, tenía suerte de que aun no lo dejara.

—Ese registro de puntualidad me da bonos, con los cuales puedo mantener a Adorable.

—¿Te parece que es lo más inteligente para decir?

El dueño de la cafetería volvió a negar. ¿Cuántas peleas de enamorados presenció? Tal vez lo sabia por experiencia propia.

—Pues vamos juntos, como lo teníamos pensado —miro la hora y calculo mentalmente el tiempo que les iba a tomar llegar a la empresa. Unos cinco minutos de sobra si se iban ya.

—Tengo una idea mejor, voy primero y tú esperas cinco minutos.

—No quiero llegar tarde —protesto—. Te he visto entrar a escondidas luego de que Melanie pasara tu tarjeta. La puntualidad no es tu fuerte.

—Es mi propósito de año nuevo. A partir de ahora voy a llegar dos minutos antes del pase de tarjeta. Quiero el bono por puntualidad, con eso le voy a comprar a Adorable un suéter que diga: tengo el papá más insoportable.

Megan se fue casi a trote. Edward no tardo en seguirla, mientras se alejaba creyó escuchar al dueño de la cafetería.

—Ellos no van a durar mucho.


El rumor que empezo a circular por la empresa ese mismo día no fue acerca de su relación, sino el de la competencia que fue presenciada por sus compañeros. Varios empleados vieron como Megan y Edward entraban corriendo, peleando por llevar la delantera.

Los empleados del departamento de contabilidad y Melanie no daban crédito a lo que veían. Dieron un sorbo a su bebida, cuestionando si hicieron bien en ayudarlos.

—Son la pareja más rara que conozco —dijo Melanie.

Todos asintieron de acuerdo. 


Capítulo publicado en mayo, 2025. 

Los capítulos finales fueron los más difíciles de escribir. Falta el epilogo y nos despedimos de esta pareja. 

Infinitas gracias a las dos lectoras que no me dejaron sola durante estos meses, sus votos me animaban a escribir. Gracias por la paciencia, no fui muy constante con la publicación de los capítulos y espero que eso pueda cambiar en el futuro. Espero que hayan disfrutado de esta pareja, que les haya sacado algunas risas o al menos entretenido. 

Nos leemos en la última parte. 



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