Los nulos rayos de sol se ocultaban por las montañas, el frío viento soplaba con furia.
Dentro de una de las habitaciones del reino dragón se entraba su gobernante, siendo atendido por sus amigos.
Usaban todo tipo de remedios naturales y algunas vendas. Las heridas en su piel eran varias, aunque muy leves a comparación de la persona en la habitación de al lado.
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El peliverde totalmente inconciente era tratado por sus heridas. Los cortes y arañazos en su piel eran un poco difíciles de curar debido a que debían desinfectar con sumo cuidado cada lesión.
Más sin embargo habían logrado estabilizar al chico con un poco de medicamentos y hierbas medicinales.
No pasó mucho tiempo para que el rey de piel albina apareciera junto a su jefe de guardia, preocupados por el estado de su amigo.
- No sé cómo Bakugo dió contigo, pero me alegra que estés de regreso...
Dijo eso más para sí mismo, ya que sabía que por el momento el pecoso no lo escuchaba.
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La noche fue fría y torturadora para ambos reinos, la esperanza de que los dos despertarán era poca pero inquebrantable.
La soledad reinaba en los pasillos del palacio, como una especie de voto silencioso hacia los jóvenes amantes, quienes aún en sus estados críticos luchaban por estar juntos otra vez.
Los minutos se sentían horas y las horas eran como días completos, no fue hasta que las primeras luces solares comenzaron a asomarse.
La mañana había llegado, y para sorpresa de todos esta fue cálida y acogedora.
Como si de un milagro de la naturaleza se tratase el soberano de ojos carmesí despertó de su profundo sueño. Al principio alterado al no saber dónde estaba, después angustiado por saber el estado de su amado peliverde.
No fue hasta que su mano derecha y mejor amigo se acercó para tranquilizarlo.
- Bakugo calma, Midoriya está bien. Está siendo resguardo por nuestras tropas, pero aún no despierta. Y tú necesitas descansar.
- No me importa si sigue dormido, quiero verlo, tocarlo y no volver a dejar que se lo lleven.
Respondió el monarca con ferocidad comenzando a ponerse de pie de manera torpe y desequilibrada.
El pelirrojo con un agarre firme pero sin agresividad en el hombro de su líder lo detuvo.
- Katsuki por favor, se razonable, si no te recuperas apropiadamente no podrás proteger a Izuku como es debido. Además por el momento no podemos hacer algo más que esperar.
El cenizo finalmente suelta un suspiro de cansancio y accede a las palabras de su compañero. Con la motivación de recuperarse y volverse aún más fuerte para poder ser capaz de cuidar a su pecoso.
Mientras tanto en la habitación contraria el Rey de cabello bicolor y su guardia esperaban sentados a un lado del pecoso esperando a qué esté diera alguna señal de mejoría.
- ¿Y si no despierta?
Soltó el peliazul de golpe, cortando el silencio mientras su mirada estaba apagada y baja.
- Debe hacerlo, es Izuku, un necio y obstinado de primera, no se dejará vencer tan fácil.
Dijo el hetero cromático esbozando una débil sonrisa al conocer perfectamente el carácter de su amigo.
El chico de lentes puso su mano en el hombro de su amigo en un gesto de hermandad y esperanza compartida.
No fue hasta que una suave pero firme voz los hizo darse la vuelta.
- Oigan, tampoco tienen que hablar mal de mí mientras estoy inconsciente, es muy grosero de su parte.
Al ver como el chico lentamente se sentaba en la cama con una débil sonrisa los más grandes no dudaron en abrazarlo con fuerza, soltando unas pequeñas lágrimas de felicidad en el proceso.
- ¿Te sientes bien?, ¿Te duele algo?
Dijo el peliazul separándose lentamente del abrazo.
- No mucho, solo me duelen un poco las heridas en mis brazos. Pero ahora quiero saber si Kachan está bien.
El pecoso vió a sus amigos esperando una respuesta, notando evidente preocupación por el estado de su amado.
- No te preocupes, Bakugo está bien. Está descansando.
- Pediré a Kirishima que lo traiga si quieres verlo.
El chico aceptó inmediatamente, pues necesitaba ver y tocar al rubio.
Ante la afirmativa de Izuku, Iida salió de la habitación para ir en busca del carmesí.
Al llegar dónde esté se encontraba y compartir la noticia de que el pecoso había despertado, casi de inmediato Katsuki junto con ayuda de sus amigos fueron rápidamente a la habitación.
Al entrar los ojos de Bakugo brillaron cuando se encontraron con los de su amado peliverde, quién también estaba feliz y aliviado de verlo.
Sin esperar más se acercó a su pareja plantandole un beso frente a todos los presentes mientras que envolvía al menor en un fuerte y cálido abrazo.
- Joder Deku, no vuelvas a asustarme así.
Dijo mientras se separaba del beso apartando un mechón de cabello del rostro del pecoso.
- A mí también me da gusto verte Kachan.
Izuku sonrió con dulzura acariciando suavemente la mejilla de su pareja.
Todos veían la escena con ternura y felicidad, aunque el momento fue interrumpido por uno de los guardias.
- Majestad, tenemos un problema ...
🍜🦪🦞🍣🍤🥡🍚🍱🥟🍢🍙🍘🍥🍡
Holis, ¿Me extrañaron?, lo más probable que no lol.
¡¡¡Al fin actualicé!!!
Bueno mi gente bella, hermosa y preciosa, espero que les haya gustado el capítulo, sí fue muy corto pero no quise extenderlo tanto ya que el desenlace está muy cerca, entonces el siguiente capítulo tratará de ser más largo para abarcar el siguiente obstáculo que nuestros gays favoritos tendrán que enfrentar para seguir con su amor.
Y bueno yo soy Mateo y nos vemos en el próximo capítulo. Adiós 💙🐼.
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"Esposa para el Rey"
Fiksi PenggemarKatsuki no quería casarse podía reinar solo, pero sabía que su madre lo obligaría de todos modos así que no puso resistencia. Al saber que pronto Katsuki Bakugo sería coronado como nuevo Rey y que necesitaba una esposa para gobernar, millones de chi...
