Esa noche hacía más frío del que esperaba, pero no me molesté en coger una chaqueta.
Estaba en el balcón, sentada en el suelo con las piernas cruzadas, fumando con la cabeza apoyada contra la barandilla metálica.
El cigarro se consumía más rápido de lo que podía asumir mis pensamientos, pero al menos me mantenía distraída del dolor que latía debajo de la piel como una herida vieja.
El móvil vibró a mi lado. No quería mirarlo. Me había prometido que no. Que hoy no, pero lo hice.
Era Billie.
Solo su nombre en la pantalla me dejó el corazón encogido.
Y luego vi la longitud del mensaje, y supe que no era cualquier cosa.
Dudé. Apreté el cigarro entre los dedos hasta que las brasas casi me tocaron.
Y al final, lo abrí.
Mía, si estás leyendo esto, supongo que todavía no me odias del todo. No sé si tengo derecho a escribirte. No sé si esto sirve de algo, pero necesitaba decirlo, aunque solo sea para sacarlo de mí.
Aunque no lo leas nunca. Aunque me bloquees después.
No puedo dejar de pensar en ti. No he podido desde la primera vez que te vi reírte de algo que dije sin pensar. Desde que te fuiste, me siento como si todo lo que me rodea tuviera el volumen bajado. No disfruto nada. Ni las fiestas, ni los escenarios, ni las canciones nuevas.
Es como si tú hubieras sido el único lugar donde me sentía real.
Y sé que lo arruiné. Sé que no fui clara, que jugué con fuego, que dejé que mi inseguridad y mis viejos patrones volvieran a sabotear lo único que me hacía bien. No tengo excusas.
Lo de Odessa no significó nada. Nada más que ruido. Y tú... tú eras mi canción favorita.
Te juro que he cambiado. O que al menos estoy intentándolo cada día, pero entiendo que eso no te baste. Solo quería que lo supieras. Que, aunque no vuelva a tocarte, aunque no vuelva a oírte decir mi nombre con esa forma tuya de decirlo como si el mundo se frenara un segundo, yo te quise. Te quiero. Y creo que siempre te voy a querer.
Perdóname por todo lo que no supe cuidar. Perdóname si llego tarde, pero ya no soy quien tú necesitabas. Pero gracias, Mía. Gracias por haberme enseñado lo que era sentir de verdad.
Con todo mi amor,
B.
No sé en qué momento empecé a llorar.
Supongo que fue hacia la mitad.
Cuando dijo que yo era su canción favorita o cuando escribió gracias como si eso fuera suficiente.
El cigarro se me había apagado, y mis dedos temblaban.
No respondí. Ni siquiera sabía si quería hacerlo.
Solo dejé el móvil a un lado, me tapé la boca con la mano y lloré en silencio.
Como quien sabe que ya no hay nada que hacer, pero igual le duele perder lo que pudo haber sido.
No sé cuánto rato me quedé ahí, sola, con el pecho abierto y los ojos hechos agua, pero por primera vez en días no sentí rabia.
Solo tristeza. Una tristeza tranquila. Como el eco de una canción que ya se ha acabado.
Y eso, en el fondo, dolía aún más.
[...]
Había pasado casi un mes desde aquel mensaje.
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𝕆𝕟𝕖 𝕊𝕙𝕠𝕥'𝕤 (𝔹𝕚𝕝𝕝𝕚𝕖 𝔼𝕚𝕝𝕚𝕤𝕙)
FanfictionLa relación entre Mía y Billie tanto en el presente como en situaciones y momentos en el pasado (+ mensajes de WhatsApp, Instagram...).
