Escuché el timbre cuando estaba sirviendo dos copas de vino, me acerqué a la puerta con el corazón acelerado, y la abrí sin decir nada, Billie estaba ahí, con Shark, con su chaqueta enorme, el pelo recogido en un moño mal hecho y una bolsa de papel con el logo de nuestra heladería favorita en una mano.
—Hola —dijo, como si no nos hubiéramos visto en semanas.
—Hola —respondí, y le abrí del todo para que entrara.
Lo hizo con pasos suaves, soltando la bolsa en la encimera y el bolso en el suelo, ni una palabra más, caminó directamente hacia mí, me agarró la cara con ambas manos y me besó.
Ese tipo de beso que te recuerda por qué estás en todo esto, lento, profundo, con urgencia contenida, me aferré a su cintura y cerré los ojos, dejando que todo lo demás se borrase.
—¿Sabes cuánto te he echado de menos hoy? —murmuró, con la frente apoyada en la mía.
—Creo que lo intuí cuando te desnudaste sin sujetador en videollamada.
—Ah, entonces era parte del plan, era mi plan que me djieras que vaya corriendo.
Rió contra mis labios y volvió a besarme, esta vez más juguetona, más piel, menos paciencia, nos movimos entre risas hasta el sofá, donde nos dejamos caer juntas, Shark trepó y se acurrucó a nuestro lado, haciendo ruidos suaves como si también hubiera extrañado el calor humano.
—¿Te trajo Shark en coche o condujiste tú? —pregunté, apartándole un mechón de pelo de la cara.
—Conduje yo, pero él iba de copiloto, aunque lo único que hace es mirarme como si estuviera a punto de estrellarme cada vez que cambio de carril.
—Tiene buen instinto.
—Tiene celos de ti.
—Bueno, lo entiendo.
—¿Ah sí?
—Sí, tú eres muy achuchable cuando llegas empapada de ensayo y con ganas de que te mimen.
Se tumbó más aún contra mí, enredando las piernas con las mías.
—Mímame —dijo, exagerando la palabra como una niña pequeña.
—¿Así todo el rato vas a estar?
—Mhm.
—¿Encima mío?
—Sí.
—¿Haciendo pucheros si no te doy besos cada cinco minutos?
—Cada tres.
—Estás fatal.
—Estoy enamorada. Se parece.
No supe qué contestar, solo le besé la frente y después bajé a su cuello, Billie dejó escapar un suspiro y sus manos se colaron bajo mi camiseta, acariciando la piel de mi cintura como si la necesitara para respirar.
—¿Sabes lo feliz que soy contigo? —murmuró —Me haces sentir como si todo valiera la pena. Incluso los días largos, incluso las broncas con Sasha, incluso... el cansancio.
—Tú vales la pena, Billie.
Sus ojos se humedecieron un poco, aunque intentó disimularlo y entonces me besó otra vez, más fuerte, con las manos subiéndome por la espalda, llevándome a ese lugar donde solo existíamos ella y yo, mis dedos se enredaron en su pelo, ella se sentó sobre mis piernas, apretándose más contra mí, y justo cuando el calor entre nosotras empezaba a desbordar la habitación...
Shark ladró. Dos veces.
—No, Shark, no ahora... —susurró Billie, con la frente apoyada en mi hombro.
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𝕆𝕟𝕖 𝕊𝕙𝕠𝕥'𝕤 (𝔹𝕚𝕝𝕝𝕚𝕖 𝔼𝕚𝕝𝕚𝕤𝕙)
FanfictionLa relación entre Mía y Billie tanto en el presente como en situaciones y momentos en el pasado (+ mensajes de WhatsApp, Instagram...).
