34. Billie pt.3

39 2 0
                                        

Estaba en el baño, en lo mío, cuando escuché cómo empezaba a sonar mi móvil desde el salón. 

Vibraba contra la mesa con esa insistencia típica de cuando alguien llama y no manda un simple mensaje.

–¡Lau! ¡¿Puedes cogerlo tú, porfa?! –grité mientras tiraba de la cadena y me lavaba las manos a toda prisa.

No escuché respuesta inmediata, solo un silencio tenso. 

Cuando abrí la puerta y salí al pasillo, me encontré a Lauren en medio del salón, de pie, con mi móvil en la oreja... y cara de pocos amigos. Muy pocos.

–¿Qué pasa? –pregunté, frunciendo el ceño, secándome las manos en el pantalón del pijama.

–No te preocupes –dijo Lauren con tono sarcástico, mirando al suelo mientras hablaba por teléfono–. Puedes guardar tus celos esquizofrénicos para otro momento, ¿vale? Porque Mía ya volvió. Sí, conmigo. En mi casa. Viva, entera, y sin necesidad de que le revises cada paso como si fuera una propiedad tuya.

Se quitó el móvil de la oreja y me lo tendió.

–Es Billie –murmuró con los labios apretados–. Está que muerde.

Cogí el teléfono con cierta resignación y me lo llevé al oído.

–¿Hola?

–¿Dónde estabas? –preguntó la voz de Billie, tensa, rápida.

–En el baño –respondí, dejando caer el cuerpo en el sofá con un suspiro.

–¿Y por qué ha cogido el móvil Lauren?

–Porque estaba en el baño, Billie. ¿Qué más da?

–¿Estás con ella?

–Sí. Estoy con Lauren. En su casa. ¿Qué te pasa?

Hubo un segundo de silencio al otro lado de la línea. Uno que conocía demasiado bien.

–Nada, solo que llevas tres horas sin contestar ni leer mis mensajes, y de repente es ella quien responde tu móvil.

–¿Perdona? –me enderecé un poco, sintiéndome ya entre irritada y agotada–. ¿Estamos otra vez con esto?

–No –dijo, aunque su tono decía lo contrario–. No. Solo... no sé. Me incomoda que esté tan pendiente de ti.

–¿Pendiente de mí? ¿Billie, estás oyéndote?

–Mía, intento ser honesta, ¿vale? Sé que estoy en fase de reconstrucción con nosotras, sé que no tengo derecho a reclamar nada, y que me equivoqué, pero te juro que me está costando una muchísimo no volverme loca pensando en que estás ahí con ella, llorando, compartiendo una manta asquerosa y hablando mal de mí.

–No estás ayudando –dije bajito, cerrando los ojos.

–Lo sé, pero... joder, Mía, me importas. Me importas de verdad y sé que la cagué y también sé que Odessa no significa nada, solo te dije lo que me escribió porque quería ser transparente contigo, quería que supieras que no iba a caer en eso, que quiero hacer las cosas bien contigo. De verdad. Aunque eso signifique tragarse los celos y aguantarse el ego.

–Pues trágatelos –le respondí con voz cansada–. Porque no pienso dejar de tener a mi gente cerca solo porque tú no sepas confiar. Ni siquiera ahora, cuando ni siquiera estamos juntas.

Del otro lado, Billie respiró hondo.

–Tienes razón. Lo siento. Solo... no quería perderte. Ni aunque sea así, a la distancia. Solo... quería que supieras que sigo aquí.

𝕆𝕟𝕖 𝕊𝕙𝕠𝕥'𝕤 (𝔹𝕚𝕝𝕝𝕚𝕖 𝔼𝕚𝕝𝕚𝕤𝕙)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora