39. Reconexión

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Billie: Hola, Mía. Solo quería decir que sigo pensando en ti. 

La boda fue... intensa, ¿no?

Mía: Hola, Billie. Sí, fue un día complicado para todos. 

Pero supongo que en el fondo estuvo bien verte.

Billie: Pienso lo mismo. 

Aunque no quiero presionarte ni nada, solo que... siento que podríamos intentar entendernos otra vez.

Mía: No sé, Billie. Estoy intentando no hacerme ilusiones. 

Después de todo lo que pasó, no quiero que me duela otra vez.

Billie: Lo sé, y entiendo que tengas miedo. 

Pero creo que tú y yo tenemos algo que vale la pena. 

No prometo nada, solo quiero intentar.

Mía: Me gustaría poder creerlo. 

Pero necesito tiempo, y espacio. 

No quiero repetir los mismos errores.

Billie: Lo respeto, Mía. 

Aquí estaré, cuando quieras. Sin prisas.

Mía: Gracias, Billie. 

Eso significa mucho.

[...]

Estaba sola en mi habitación, la luz tenue de la lámpara apenas iluminaba las paredes.

 Afuera, la ciudad seguía su ritmo, indiferente a mi tormento interno. 

El móvil vibró y vi en la pantalla el nombre que no esperaba pero de alguna forma deseaba: Billie. 

Respiré hondo antes de aceptar la videollamada.

La imagen de Billie apareció, y lo primero que vi fueron sus ojos, tan sinceros y a la vez tan llenos de dudas como los míos. 

No supe si sonreír o fruncir el ceño. Solo asentí y dije, en un susurro, "Hola."

—Hola, Mía —dijo ella, con esa voz que me resultaba tan familiar y tan extraña a la vez—. Gracias por contestar.

—No sabía si quería —le confesé, tocando el borde de la pantalla con el dedo—. Han sido días complicados.

—Lo sé —respondió Billie, y se acomodó mejor en la silla, como preparándose para hablar de verdad—. He pensado mucho en nosotras. En lo que pasó, en lo que no pasó, y en lo que podría pasar.

—Eso es lo que me asusta —murmuré—. Que volvamos a caer en lo mismo. En esa montaña rusa de emociones que acabó por rompernos.

Ella bajó la mirada unos segundos y luego me miró de nuevo, con una mezcla de arrepentimiento y esperanza.

—No quiero que te duela, Mía. He cometido errores terribles. Lo sé. Y no espero que me perdones de inmediato. Solo... me gustaría que me dejaras demostrar que puedo ser diferente.

Sentí cómo un nudo se formaba en mi garganta. 

Las heridas no se habían cerrado del todo, pero supe que también quería creer en eso, en la posibilidad de que ella estuviera hablando en serio.

—¿Y si esta vez no es solo palabras? —pregunté—. ¿Si esta vez hay un cambio real? Porque ya no sé si puedo seguir ilusionándome para después sentirme rota.

—Entonces no lo harás sola —dijo Billie—. Prometo que estaré ahí para ti, para escucharte, para respetarte, no solo como antes, cuando parecía que era solo yo la que sentía.

𝕆𝕟𝕖 𝕊𝕙𝕠𝕥'𝕤 (𝔹𝕚𝕝𝕝𝕚𝕖 𝔼𝕚𝕝𝕚𝕤𝕙)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora