46. Luz pt.2

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Me desperté con la cara pegada al hombro de Billie, la luz entraba con suavidad por la cortina mal cerrada y Shark dormía a los pies de la cama, como un guardián perezoso, todo era paz. 

Silencio. Calma de domingo por la mañana.

Hasta que miré el móvil.

Tenía diecisiete notificaciones de mensajes, ocho llamadas perdidas, tres correos nuevos con asunto en mayúsculas —"MÍA, ¿HAS VISTO ESTO?"— y cuando abrí Instagram, noté cómo se me tensaba el estómago: la foto tenía más de cinco millones de likes.

Y cientos de miles de comentarios.

Me quedé un segundo paralizada.

Sentí a Billie moverse detrás de mí, se estiró como un gato antes de abrazarme por la cintura, todavía medio dormida.

—¿Ya lo has visto? —murmuró contra mi espalda.

—Sí... —contesté en voz baja—. Ha explotado.

Billie se incorporó, buscando mi cara.

—¿Estás bien?

Asentí, pero sabía que mi expresión decía lo contrario, aún no había procesado nada, mi dedo bajaba por la pantalla sin decidir si quería leer o no.

Los mensajes eran un campo de batalla.

"¡Por fin lo hacéis público, joder, os amo!"

"Siempre supe que había algo real ahí 🫶"

"Billie, qué guapa se te ve siendo feliz 😭"

"¿Esa es la misma con la que te liabas mientras salías con Matthew?"

"¿Otra vez una relación lésbica que va a acabar en desastre?"

"¿Quién se cree esta tipa? Solo quiere fama."

"Mía parece dulce. Ojalá nadie la destruya."

"Billie siempre fue caótica. Mía, sal de ahí mientras puedas."

No paraban, para bien o para mal, la gente tenía una opinión. 

Y una voz. Y muchas ganas de usarla.

Sentí una punzada en el pecho, no por lo malo, ni siquiera por lo bueno, sino porque era demasiado ruido.

Billie debió notarlo, porque me quitó el móvil de las manos suavemente y lo dejó sobre la mesita.

—No tienes que leerlo todo —me dijo—. No tenemos que pasar por esto de golpe.

Me llevé las manos al rostro y me dejé caer hacia atrás.

—No sé por qué me cuesta tanto —murmuré.

—Porque eres humana.

Billie se tumbó a mi lado, abrazándome con todo el cuerpo como si quisiera protegerme de un mundo que no paraba ni un segundo. 

Me besó la mejilla, el cuello, la clavícula. Cada beso era un "estoy aquí", y esa era la única respuesta que necesitaba.

—¿Tú cómo estás? —le pregunté al rato.

—Confundida. Feliz. En shock. Asustada por ti. Un poco orgullosa. Un poco rota. —Se rió con tristeza—. Básicamente... igual que tú.

Me reí también, aunque me ardieran los ojos.

—¿Y Finneas?

—Me escribió a las tres de la mañana. "Ya era hora de que te dieras cuenta que Mía te hace bien". —Me imitó la voz de su hermano, con ese tono nasal que exageraba siempre.

𝕆𝕟𝕖 𝕊𝕙𝕠𝕥'𝕤 (𝔹𝕚𝕝𝕝𝕚𝕖 𝔼𝕚𝕝𝕚𝕤𝕙)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora