-Universo alterno-
¡Sálvense quien pueda, ahora no juegan voleibol sino que hacen magia!
Serie de historias que siguen la vida de los diferentes personajes de Haikyuu en sus años en Hogwarts mientras se enamoran. Entre magia, pociones, besos, celos...
NA: Back to friends de Sombr se reproducía en bucle mientras escribía esto. Piensen en eso mientras leen, es mas, reproduzcan la canción. Por cierto, esta de mas decir, que yo nunca me voy. Un nuevo capitulo para ustedes, mis pequeños rayos de luz.
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Kita tenía la espalda pegada contra la pared. Sus manos, pálidas y suaves —recién hidratadas con esa crema de vainilla y canela que tanto le gustaba— apretaban los libros de sus últimas clases de la tarde contra el pecho. Tragó una vez... y luego otra, mientras un cuerpo de casi su misma estatura se plantaba frente a él.
Terushima tenía una mano apoyada en la pared, justo a un lado de su cabeza, impidiéndole el paso, mirándolo con esa sonrisa coqueta que parecía tatuada en su rostro. Lo había interceptado mientras bajaba las escaleras de la torre de Ravenclaw. Había sido una presa fácil.
—Vamos, Shin... será divertido —dijo el Gryffindor, con voz baja y segura.
Kita evitó su mirada. Por alguna razón, le costaba sostenerle los ojos, aunque estaba claramente molesto con la situación. Como pudo, levantó la vista y se encontró con los ojos color avellana de Terushima.
—No lo dudo —respondió con su característico tono frío—. El baile será divertido. Pero eso no significa que vaya a ir contigo.
La sonrisa del león flaqueó apenas, pero en lugar de rendirse, eso pareció animarlo aún más. Se inclinó hacia él, acortando la distancia.
—Vamos, Shin... si que eres terco.
Kita abrió los ojos apenas, sorprendido de lo cerca que estaba ya. La distancia entre ellos era mínima.
—Para el rollo. No seas ridículo. No quiero ir contigo. Serías la peor pareja.
—No sabes lo que dices, Shin. Sería la pareja perfecta para ti. Tú y yo lo sabemos —respondió Terushima, confiado y divertido.
Y, por alguna razón, Kita puso los ojos en blanco, y una suave sonrisa se le escapó. Su mirada se perdió en un punto del techo, como si quisiera ignorar lo que su propio rostro acababa de delatar.
—No iré contigo al baile —insistió, volviendo a su tono obstinado mientras su espalda se pegaba aún más, si es que era posible, a la pared—. Y no harás nada para que cambie de opinión.
En ese momento, sus miradas se encontraron. Los ojos de ambos brillaron por un instante, y solo un par de segundos después, Terushima sonrió.
Se retiró con tranquilidad, dándole espacio al Ravenclaw.
—Me encantan los retos, Shin —dijo con confianza, antes de girarse y bajar las escaleras, dejándolo solo.
Kita se quedó ahí unos segundos. Su ritmo cardíaco estaba normal, no había rubor en sus mejillas ni ansiedad en su pecho... y, aun así, dejó caer la cabeza hacia atrás, apoyándola en la pared, y sonrió, negando lentamente con la cabeza.