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NA: Oh no...

Viernes 24 de diciembre, 07:37 a

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Viernes 24 de diciembre, 07:37 a.m.

Sala común de Gryffindor

11 horas 23 minutos antes del Baile de Navidad

Era uno de esos días extraños en los que Yu Nishinoya simplemente no podía quedarse en la cama.

Había dormido poco —si es que podía llamarse dormir—. La noche anterior se había consumido entre vueltas inquietas entre las sábanas, pensamientos que se repetían en bucle y una emoción que le hacía cosquillas en el pecho cada vez que cerraba los ojos. Así que, en cuanto los primeros rayos del sol se filtraron tímidamente a través de las cortinas rojas de su dormitorio, supo que no tenía sentido seguir intentando.

Se levantó de golpe.

El frío del suelo de piedra apenas le importó. Abrió su baúl con más ruido del necesario, lo que provocó un coro de quejas adormiladas por parte de sus compañeros de habitación, pero Nishinoya ni siquiera se molestó en disculparse. Sus manos fueron directas a lo que buscaba.

El traje.

Lo sacó con cuidado —más cuidado del que uno esperaría de alguien como él—, como si se tratara de algo frágil. La tela oscura atrapó la luz de la mañana, revelando sutiles reflejos que parecían moverse con él. Ya lo había visto incontables veces desde que lo consiguió... y aun así, su corazón volvió a acelerarse.

Esa noche lo usaría.

Esa noche, Asahi había dicho que sí.

Una sonrisa se dibujó en su rostro sin que pudiera evitarlo.

Minutos después, ya instalado en uno de los sofás de la sala común, Nishinoya sostenía la mirada perdida en algún punto inexistente del aire. La sala estaba tranquila, envuelta en esa calma suave de las mañanas durante vacaciones: el fuego crepitaba lentamente en la chimenea, proyectando sombras danzantes sobre las paredes, y apenas se escuchaban algunos murmullos lejanos desde los dormitorios.

Pero para Nishinoya, todo eso quedaba lejos.

En su mente, el Gran Comedor ya estaba iluminado con cientos de velas flotantes, la música llenaba el ambiente, y Asahi...

—¡Oh! Yu, buenos días.

La voz lo sacó de golpe de su ensoñación.

Parpadeó, regresando al presente, y giró la cabeza para encontrarse con Lev bajando las escaleras, su cabello claro ligeramente despeinado y su expresión todavía medio adormilada.

—¡Lev! Buenos días —respondió Nishinoya, recuperando de inmediato su energía habitual—. ¿Levantándote temprano?

Lev sonrió, como si la emoción de Nishinoya fuera contagiosa.

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⏰ Última actualización: Apr 18 ⏰

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