Capítulo 43

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La confesión de Astoria

La mansión estaba más silenciosa que nunca tras la muerte de Patrick. El cuerpo ya había sido retirado, pero el eco de sus últimos jadeos aún parecía rebotar en mis oídos. Dormir se había vuelto imposible; cada vez que cerraba los ojos, veía sus ojos vidriosos buscándome en sus últimos segundos de vida.

Tom, en cambio, parecía no haber perdido ni un instante de descanso. Lo encontraba todas las mañanas con el mismo porte arrogante, impecable, como si nada de lo ocurrido lo hubiera tocado. Pero yo lo conocía demasiado bien: esa calma era solo una máscara, y debajo hervía la furia.

Esa noche, la tensión estalló en el salón principal. Los candelabros ardían con fuerza, y los retratos antiguos parecían observar cada movimiento. Allí estábamos todos: Blaise, Pansy, Draco, yo... y Tom de pie, frente a la chimenea, con la mirada fija en las llamas.

-No podemos seguir así -dijo finalmente, con voz grave. Nadie se atrevió a interrumpirlo-. Los Rowlen nos enviaron un mensaje claro, y no pienso tolerar más advertencias.

Su tono era tan firme que hasta Blaise tragó saliva antes de responder.
-¿Y qué planeas hacer? -preguntó en un hilo de voz.
Tom giró lentamente hacia nosotros, sus ojos oscuros como cuchillas.
-Lo que sea necesario.

El silencio volvió a adueñarse de la sala, hasta que un sonido inesperado rompió la tensión: pasos firmes en el corredor. Todos giramos hacia la entrada, y fue entonces cuando apareció Astoria Greengrass.

Su sola presencia ya me incomodaba; siempre llevaba esa expresión de niña buena, aunque sus ojos guardaban algo calculador. Caminó con gracia hasta el centro de la sala, ignorando por completo las miradas incómodas.

-Tengo algo que confesar -dijo sin rodeos, su voz clara pero temblorosa.

Un murmullo recorrió la sala. Pansy arqueó las cejas con desdén, Blaise cruzó los brazos, y yo... yo sentí que mi estómago se encogía, como si mi cuerpo presintiera lo que estaba a punto de escuchar.

Astoria respiró hondo, y por primera vez pareció vacilar. Pero luego sus ojos buscaron a Tom, y ese gesto me partió en dos.
-El bebé realmente es de Tom-soltó finalmente.

El tiempo pareció detenerse. Nadie se movió, nadie respiró. La palabra quedó flotando en el aire, tan pesada que casi me hundía en el suelo.

-¿Qué dijiste? -la voz de Tom fue un susurro helado.

Astoria repitió, con una calma que parecía ensayada:
-Estoy esperando un hijo tuyo no de Matheo.

La sangre se me heló. Una carcajada nerviosa de Pansy rompió el silencio, aunque sonó más como un intento de disfrazar su propia incomodidad. Blaise abrió los ojos como platos, y Draco apartó la mirada, como si no quisiera verse involucrado.

Yo sentí un torbellino dentro mío: incredulidad, rabia, miedo. ¿Cómo podía ser posible? el Sr Rowlen se lo habra dicho? estará mintiendo?

-Eso es ridículo -mascullé, alzando la voz más de lo que pretendía-. Estás mintiendo.

Astoria me miró directamente, y en sus labios se dibujó una sonrisa casi imperceptible.
-No miento. Este hijo... es de Tom.

Un zumbido me ensordeció. Mi pecho se apretó, como si el aire hubiera desaparecido de repente. Giré hacia Tom, buscando en su rostro una negación, una reacción, algo. Pero él solo la observaba, inmóvil, con el ceño fruncido.

-Explícate -ordenó, con esa voz que no admitía réplica.

Astoria bajó la vista un instante, como si estuviera reuniendo valor. Luego habló con una firmeza escalofriante.
-Volvi a realizar un examen de ADN ya que los tiempos no coincidían con la vez que estuve con Matheo y pues en estos nuevos resultados se reveló la verdad que sabía, alguien -me miró desafiante- manipulo los resultados anteriores.

Un murmullo horrorizado recorrió la sala. Yo sentí las piernas temblarme, como si estuviera a punto de caer.

-¿Estás diciendo que ese hijo es míode verdad? -preguntó Tom, sus palabras llenas de veneno.
Astoria asintió, con lágrimas brillando en los ojos.
-Si es nuestro querido hijo Tom sera un niño,un heredero digno de ti.

La furia me invadió.
-¡Eso es una locura! ¡Es un engaño! -grité, incapaz de contenerme-. ¡Ni siquiera se aman de verdad como para tener un hijo juntos!

Astoria me miró con frialdad.
-¿Y tú qué sabes de amor verdadero? Tú solo lo arrastras a tus mentiras. Yo, en cambio, lo único que quiero es asegurarme de que tenga un futuro.

Sentí un nudo en la garganta. Las palabras me ardían en la lengua, pero no podía articular nada más. Blaise intentó intervenir, levantando las manos.
-Esto... esto es demasiado. Tom, no puedes creerle así sin pruebas.

Pero Tom seguía callado, mirando a Astoria con un brillo extraño en los ojos. No era aceptación, ni tampoco negación. Era algo peor: duda.

Esa duda fue un cuchillo en mi pecho.

-¿En serio vas a quedarte callado? -le pregunté, con la voz rota-. ¿Vas a dejar que esa... esa bruja destruya todo lo que tenemos?

Tom finalmente me miró. Sus ojos ya no tenían la calidez de antes; ahora eran fríos, calculadores.
-Necesito pruebas -dijo con calma-. Si lo que dices es cierto, Astoria, demostrarás tu lealtad. Si no... pagarás el precio.

Astoria asintió con lágrimas cayendo por su rostro.
-Las tendrás, Tom. Te lo juro.

Yo di un paso atrás, como si hubiera recibido una bofetada. La distancia entre Tom y yo se volvió abismal en cuestión de segundos.

Pansy fue la primera en romper el silencio incómodo.
-Bueno, esto se puso interesante -murmuró, aunque su rostro reflejaba más miedo que sarcasmo.

Blaise se pasó una mano por el rostro, visiblemente alterado.
-Esto nos va a destruir a todos -susurró.

Yo no dije nada más. No podía. El dolor y la rabia me consumían. Ver a Astoria allí, con esa seguridad, reclamando un lugar que no le correspondía, mientras Tom no negaba nada... fue demasiado.

Salí del salón sin mirar atrás, sintiendo cómo las lágrimas me ardían en los ojos. Cada paso que daba por los pasillos de la mansión me alejaba más de él, más de todo.

Detrás de mí, escuché la voz de Tom llamándome, pero no me detuve. No podía enfrentarme a él ahora, no con la imagen de Astoria aún clavada en mi mente.

La mansión se volvió un laberinto de sombras mientras caminaba, y por primera vez desde que estaba aquí, sentí que estaba completamente sola.

Bajo su poderDonde viven las historias. Descúbrelo ahora