Juego de cumpleaños

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—¿Qué quieres decir con que hay que cancelar la fiesta? —Senku gruñó molesto en el celular mientras estaba en llamada con el pobre diablo que estaba de turno dirigiendo su equipo de seguridad.

Kohaku alzó una ceja, dándose cuenta de lo extraño que era escuchar a Senku molesto por una fiesta cancelada, pero resultaba ser que no era cualquier fiesta...

No, esta era la fiesta de cumpleaños de su hija menor, y eso sí que tocaba una fibra sensible en su esposo, en ella también, pero Kohaku ya llevaba toda la mañana resignada a que no podrían hacer la fiesta, porque desde la madrugada que había una feroz tormenta de nieve azotando la ciudad, así que sería peligroso salir de casa.

—Señor, yo no tengo la culpa de esta tormenta de nieve en noviembre, nadie la vio venir, es una rareza climatológica, usted debe comprender...

—¡¿Tenemos tecnología suficiente para construir bases en la luna y no para usar un par de barredoras y abrir caminos?! ¡El dinero no es problema, hagan lo que tengan que hacer!

—Pero es peligroso para la vida de la gente, además de que los caminos volverían a ser enterrados por la nieve en cuestión de...

—¡Lo único que escucho son peros y ninguna solución! ¡Y una solución es todo lo que quiero escuchar salir de tu boca!

—Papi... —Su hija menor, Shizuku, se abrazó a la cintura de Senku de repente, haciéndolo suavizar la mirada—. Está bien, podemos tener mi fiesta el sábado, no me molesta. —Le sonrió sinceramente.

—Es lo más lógico, no habrá que sacar del trabajo a nadie —acotó su hija mayor, Tsukiku, sentada perezosamente en el brazo de uno de los sofás.

—Tsk... está bien, haremos la fiesta el sábado. —Senku colgó sin más, frotando sus sienes antes de mirar con fastidio a la ventana, viendo como la nieve seguía cayendo—. Nieve en noviembre, simplemente fantástico. —Bufó.

—No pasa nada, ¡amo la nieve! —Shizuku comenzó a arrastrar a Senku a sentarse al lado de Kohaku—. ¡Además, por suerte mis amigos están aquí, así que será un gran cumpleaños!

—¡Claro, ese es el espíritu! —Raika, mejor amiga de Shizuku, enseñó el pulgar.

—¡Nosotros haremos que este sea un gran cumpleaños, así que no te preocupes, Shizu! —Zhio, su otro mejor amigo, sonrió con entusiasmo.

—Al menos hay muchos bocadillos aquí, eso lo hará sentir como una fiesta —dijo Marin, hija de Mirai y por tanto sobrina de Tsukasa, sonriendo suavemente.

—¡Y podemos hacer algo divertido! —exclamó Kohaku con entusiasmo.

—Haremos lo que tú quieras, princesa —le dijo Senku con una sonrisa medio culpable—. Ya que no puedes tener la fiesta que querías, puedes pedirnos lo que sea dentro de esta casa y yo lo haré posible de una forma u otra —dijo muy serio.

Shizuku rápidamente se sentó a su lado y se abrazó a él, sonriendo felizmente.

—No te preocupes, papi, no estoy triste por la fiesta, ¡lo único malo es que el pastel no durará hasta el sábado y se desperdiciará mucho, pero no importa, haré otro! —Apretó los puños con fuego en los ojos, decidida.

—Ja, no te preocupes, yo me aseguraré de que no se desperdicie... —Kohaku sonrió con baba cayendo de su boca.

—No comas tanta azúcar, leona. —La ceja de Senku empezó a temblar.

—De todos modos, no se preocupen, yo tengo la solución a todo. —Raika se puso de pie de repente, tomando su mochila y comenzando a sacar varias hojas de papel decoradas con mariposas, rosas y corazoncitos, pero de colores negros y grises, y comenzó a repartirlas—. Vi esto en una serie de televisión y planeaba hacerlo entre amigos en la fiesta, pero podemos hacerlo aquí, ¡haremos un juego de "¿Quién conoce más a la cumpleañera?"!

One-shots SenHakuHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora