Vidas Conectadas 2

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(N/A: Esta es la segunda parte de mi fic Vidas Conectadas que está en esta misma colección :3).

¿Creían que era raro que tu visión se entremezclara con la de una persona totalmente desconocida en momentos randoms del día? La respuesta sin duda era sí, pero más raro era que eso, de hecho, no fue lo más raro que les pasó a Senku y Kohaku.

El día después de que Kohaku buscara a Senku en redes sociales, él despertó con un gruñido, frotándose los ojos con pesadez, y frunciendo el ceño al abrirlos y notar que no estaba en su casa.

—¿Qué demonios?... —gruñó, incorporándose lentamente sobre sus codos, pero luego pestañeó aturdido al escuchar su voz demasiado rara.

—¿Por qué dije eso? —dijo la voz de Kohaku.

Senku alzó mucho las cejas.

—¿Kohaku? ¿Eres tú? ¿Dónde estás ahora? —Se sentó de golpe, confundido, porque su visión no estaba entremezclada como antes, ahora solo veía lo que parecía ser su departamento, aparentemente.

—¡¿Quién es, quién habla?!

—Yo, Senku —dijo mientras se frotaba la cabeza, algo confundido, pero como su voz sonaba rara no era tan extraño que ella no lo reconociera.

—¡¿Se-Senku?! ¡Mi cuerpo se mueve solo! ¡¿Qué está pasando?!

—¿Cómo que se mueve solo? ¿Qué quieres decir? —Se levantó de la cama, y fue entonces que notó que algo definitivamente no estaba bien.

Bajó la mirada, encontrándose con la vista de un cuerpo femenino esbelto envuelto en una fina pijama de tirantes y unos mini-shorts.

Pestañeó aturdido.

Esto no era como cuando su visión se mezclaba con la de ella, esto no era solo que su visión estuviera ahora completamente viendo lo que ella hacía, no... él parecía tener completo control de sus acciones, podía moverse, era como si hubieran intercambiado cuerpos o algo así.

—¡¿Senku?! —volvió a hablar ella, y Senku se dio cuenta de que cada vez que ella hablaba su boca se movía sola, solo que sonaba muy claramente a ella.

—¿K-Kohaku?... —En cambio, cuando él hablaba, la voz salía mucho más ronca, pero igual se notaba que era la voz de Kohaku, lo cual significaba que los dos estaban habitando un mismo cuerpo...

¡¿Qué demonios?!

Definitivamente estaba loco, si ya había pensado que toda la situación era demasiado rara, todo acababa de empeorar en una escala de diez billones, ¡y era ridículo!

Se obligó a calmarse, tomando varias respiraciones profundas.

—Kohaku... creo que soy yo el que controla tu cuerpo...

—¡¿Qué?!

—Tú puedes hablar, pero yo lo muevo... Mira, ahora daré dos pasos a la derecha y uno a la izquierda. —Hizo eso mismo, pero ella no dijo nada, seguramente demasiado sorprendida—. No sé qué está pasando, ahora, pero...

—Sin duda no es nada bueno... —completó ella, suspirando con pesar—. Maldición, es muy raro... y eso que lo otro ya de por sí era demasiado extraño.

—Sí, ni que lo digas, yo ni siquiera sé que pasa con mi cuerpo ahora. —Miró al reloj, notando que eran las seis y media de la mañana—. Bueno, suelo despertar a las siete, así que supongo que estoy dormido...

—¿No tienes que trabajar? —preguntó ella, curiosa.

—Sí, pero vivo cerca de mi trabajo... y suelo dormirme muy tarde, más bien tengo suerte de que nadie me reclama por llegar tarde. —Rio entre dientes, aunque luego se quedó parado incómodamente sin saber qué hacer—. Por cierto... ¿Qué se supone que haga ahora? Supongo que tienes que trabajar, pero yo no puedo ir a tu trabajo.

One-shots SenHakuDonde viven las historias. Descúbrelo ahora