La luz del sol entraba por la ventana, pero Regina no podía sentir su calidez. Estaba sentada en el borde de la cama, el teléfono pegado a la oreja, escuchando la voz de Rumplestiltskin como si llegara desde otro mundo, porque así era, de alguna manera. La mano que no sostenía el teléfono descansaba sobre su vientre, sintiendo los movimientos de su hija, esos movimientos inquietos que no la dejaban dormir, que no la dejaban pensar.
- ¿Qué quieres decir con que está peleando? - Preguntó, su voz tensa, controlada, pero con un temblor que no podía ocultar del todo.
Del otro lado, la voz de Rumple sonó como siempre: astuta, serpenteante, como si estuviera saboreando cada palabra.
- Lo que he dicho, querida. Tu hija está peleando contra la magia oscura que llevas dentro. La que te hizo ser quien eres. La que te convirtió en la Reina Malvada. Esa magia todavía está en ti, aunque no puedas usarla aquí, en este mundo sin magia. Y tu bebé... ella lo siente.
Regina apretó la mandíbula.
- No tengo magia oscura. No aquí. No ahora.
- La tienes, Regina. La magia no desaparece porque no puedas usarla. Es parte de ti. Es parte de tu sangre. Y tu hija tiene la suya propia, una magia de luz, pura y poderosa. Pero está encerrada en un mundo donde no puede florecer. Donde no puede defenderse. Y tu oscuridad, aunque latente, la está afectando.
- ¿Qué quieres decir con afectando?
La voz de Rumple se volvió más suave, casi compasiva, lo que solo hacía que Regina se pusiera más en guardia.
- Tu hija es poderosa, Regina. Más que tú. Más que yo, quizás. Tiene un potencial inmenso para la magia, tanto de luz como de oscuridad. Pero ahora mismo, es una bebé. No puede controlar lo que siente. No puede defenderse de lo que la rodea. Y la magia oscura que hay en ti, la que la reconoce porque es parte de su linaje, la está atacando.
Regina sintió que el aire se le escapaba de los pulmones.
- ¿Estás diciendo que yo le estoy haciendo daño?
- No intencionalmente. Pero sí. La estás lastimando. Cada vez que sientes rabia, cada vez que recuerdas lo que te hicieron, cada vez que el odio o el miedo se apoderan de ti... ella lo siente. Y pelea.
- No puedo dejar de sentir. Soy humana.
- Y ella es más que humana. Y por eso, para protegerla, debes volver. Ella no puede vivir en un mundo sin magia. Necesita un lugar donde su luz pueda crecer, donde pueda aprender a controlarla, donde no tenga que luchar contra tu oscuridad a ciegas.
Regina cerró los ojos. La bebé se movió, una patada fuerte, como si confirmara las palabras de Rumple.
- Storybrooke.
- Sí. El pueblo que creaste tiene magia. Es el único lugar en este mundo donde ella puede desarrollarse, donde su poder puede ser guiado, no reprimido. Si te quedas ahí, Regina... no sé qué pasará. Pero no será bueno.
- ¿Y si te estás inventando todo esto? ¿Y si solo quieres que vuelva para tener a mi hija bajo tu control? - Su voz se volvió más afilada, defensiva.
Rumple rió, un sonido que no era agradable.
- ¿Crees que necesito mentirte para conseguir lo que quiero? Si quisiera a tu hija, la tomaría. Pero lo que quiero es que sobreviva. Que crezca. Que sea la poderosa reina que está destinada a ser. Y eso, querida, solo puede pasar en Storybrooke.
Regina guardó silencio un largo momento. Las palabras de Rumple resonaban en su cabeza, mezclándose con las sensaciones de su cuerpo, con los movimientos de su hija, con el miedo que llevaba semanas intentando ignorar.
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Happiness
FanfictionCon la aparición de Emma Swan, la madre biológica de Henry, sus intentos por quedar embarazada cada vez la frustraban más gracias a Cora, su madre. Y su hijo asegurando que era la "Reina malvada", comenzaba a existir una grieta en la maldición que n...
