No entiendo.
No entiendo por qué,
después de tantos años,
aún logras causarme miedo.
Por qué la angustia vuelve,
por qué mi cuerpo tiembla
solo con verte.
No entiendo cómo,
si se supone que todo estaba superado.
Superado el daño,
el grito,
el golpe,
la sombra.
Superado el trauma,
el terror en mi pecho,
las lágrimas escondidas bajo la almohada.
La última vez que te vi,
quise quedarme.
Y eso me duele más que todo.
¿Por qué?
¿Por qué quería seguir allí,
entre tus manos duras,
entre tus palabras que dolían más que tus puños?
¿Por qué anhelaba un gesto,
una caricia mínima,
como si eso bastara
para justificar el dolor?
No entiendo.
No entiendo por qué mi corazón
quería volver al fuego
que casi me consume.
Y lo peor...
lo peor es que aún tienes esa mirada.
Esa que me rompía sin tocarme.
La que me hacía encogerme,
la que me hacía niña otra vez,
asustada y sola.
Pero esta vez,
esta vez no me mirabas a mí.
esta vez, tenías otra víctima.
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Todo lo que no supe decir
PoetryQuizás este libro nunca fue realmente sobre encontrar las palabras correctas. Fue sobre intentarlo. Sobre todas las veces que sentí demasiado y no supe cómo explicarlo. Sobre aquello que me dolió, aquello que me dio miedo, aquello que amé en silenci...
