#. Mi cumpleaños

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no sé de piñatas,
ni de fiestas sorpresa.
tampoco conozco la felicidad
de soplar velas entre risas.
no sé de regalos,
a menos que cuenten
unas velas encendidas
en medio de la oscuridad.

no tuve cumpleaños de niño.
sí, esos con globos,
con leche de chocolate,
con pancitos con jamón,
chetos, doritos,
y dulces pegajosos que dejaban los dedos pegados de infancia.

mis amigos sí.
ellos sí.
sus padres llenaban sus casas
de colores, juegos y canciones.
pero yo no tenía padres,
no tenía fiesta,
no tenía cumpleaños.

y así crecí.
con un calendario que me ignoraba.
con un día que pasaba como cualquier otro,
sin torta, sin abrazo,
sin que alguien recordara que nací.

mi cumpleaños se volvió
una fecha vacía.
una jornada más
donde trabajo,
hago mis cosas,
y espero que pase rápido.
donde siempre, siempre,
pasa algo malo
y todo se arruina.

el día en que mi abuelo murió.
el día en que el hospital me quitó algo
que jamás podré recuperar.
ese día ya no es mío,
es del dolor.

dicen que ya estoy grande.
que no hace falta celebrarlo.
que los cumpleaños son para niños.
y me lo repito.
me lo repito hasta creerlo.

no necesito celebrarlo.
no necesito que me feliciten.
¿para qué vamos a mentir?

¿por qué celebraría
el día en que nací,
si cada vez que soplo una vela
el deseo es siempre el mismo?

desaparecer.
morir.
callar de una vez
el ruido que nadie escucha.

porque mi cumpleaños
no es un festejo.
es un recordatorio.
de lo que faltó,
de lo que perdí,
de lo que ya no espero.

y sin embargo,
aquí sigo.
con ese día marcado,
aunque nadie lo marque.
con esa fecha temida,
aunque finja que no me importa.

mi cumpleaños existe,
aunque no lo celebre.
aunque me duela.
aunque, en secreto,
todavía espere que alguien
sople las velas por mí.

Todo lo que no supe decirHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora