#. Amor propio

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A veces me miro en el espejo
y no sé quién me devuelve la mirada.
Amo con fuerza, con desvelo,
pero a mí me abrazo con las manos tembladas.

¿Será que crecí creyendo que no basto?
¿Será que aprendí a dar sin recibirme?
Tengo un jardín entero para otros,
y para mí, apenas migas de cariño.

Si pudiera amarme como amo,
si pudiera sostenerme con la fe
con la que cuido los pasos de quienes quiero,
no habría montaña que me detuviera,
ni duda que me encadenara al suelo.

No me falta nada,
sólo me falta verme.
Recordar que también yo
soy un corazón digno de su propio abrazo.

Y el día que logre mirarme con ternura,
el día que mi reflejo no me duela,
seré la prueba viva de que el amor
empieza en casa,
y desde ahí se expande,
inmenso, imparable.

Todo lo que no supe decirHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora