Te amo tanto
que a veces me obligo a callar,
a contenerme,
a guardarme los abrazos,
los "te amo" que me hierven en la boca,
para no incomodarte.
Y me duele,
me duele sentir que disfruto menos
porque estoy más pendiente
de cuánto me amas tú,
que de dejarme llevar por lo que siento yo.
Me jode,
porque sé que me amas,
a tu manera, en tu tiempo,
con tu ritmo lento,
pero yo necesito más.
Necesito tu mano buscándome,
tu voz diciéndome que me piensas,
tu risa compartida conmigo
sin que tenga que recordártelo.
Y odio pedirlo,
odio sentir que si no lo digo
no sucede,
odio temer que algún día
te canses de mi hambre de cercanía,
de mi necesidad de amor
tan grande, tan intensa,
que pueda ser "demasiado" para ti.
Tengo miedo,
miedo de que un día decidas
que mi forma de amar es exceso,
y que prefieras
la calma de alguien
que no necesite tanto.
Y mientras tanto,
me abrazo a este miedo
porque prefiero callar un poco
antes que arriesgarme
a perderte del todo.
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Todo lo que no supe decir
PoesíaQuizás este libro nunca fue realmente sobre encontrar las palabras correctas. Fue sobre intentarlo. Sobre todas las veces que sentí demasiado y no supe cómo explicarlo. Sobre aquello que me dolió, aquello que me dio miedo, aquello que amé en silenci...
