Yo era el amigo de siempre,
el que ríe, el que escucha, el que calla,
el que en la soledad halló su refugio,
su templo, su calma.
No dolía el silencio,
ni pesaban los días sin promesas.
La luna era mía,
y en la noche solo,
me bastaba.
Pero llegaste tú.
Y con una mirada rompiste el pacto
que tenía con mi soledad tan sagrada.
Ahora todo arde.
Veo a mis amigos tomados de la mano,
bailando en su amor,
viviendo en esa danza que yo decía no necesitar...
pero te vi,
y lo supe.
Supe que no era envidia,
era el eco de lo que me falta
cuando no estás.
No envidio el amor,
envidio no tenerlo contigo.
No anhelo cualquier cariño,
anhelo el tuyo,
intenso, eterno, sencillo.
Porque ahora que te conocí,
ya no soy el mismo.
Y si alguna vez estuve bien solo,
hoy solo quiero estar contigo
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Todo lo que no supe decir
PoesiaQuizás este libro nunca fue realmente sobre encontrar las palabras correctas. Fue sobre intentarlo. Sobre todas las veces que sentí demasiado y no supe cómo explicarlo. Sobre aquello que me dolió, aquello que me dio miedo, aquello que amé en silenci...
