Tengo ganas
de un amor perverso,
de esos que te hacen
el sexo en verso
y te quitan la ropa a besos.
De esos que empiezan despacio,
con una mirada que dura demasiado,
con las manos buscando excusas
para encontrarse,
con la boca diciendo
lo que el orgullo se calla.
Tengo ganas
de que me quieran con hambre,
pero también con ternura;
que sepan incendiarme la piel
y después quedarse
a apagarme los miedos.
Tengo ganas de un amor eterno,
o al menos
de uno que tenga la valentía
de intentarlo.
De esos amores
que no preguntan cuánto falta
para terminar,
porque están demasiado ocupados
aprendiendo a quedarse.
Tengo ganas
de dormir abrazada a alguien
y despertar todavía elegida.
De no tener que preguntarme
si me extrañas,
si me quieres,
si mañana seguirás aquí.
Tengo ganas
de que me besen como si supieran
que también se puede amar
con la boca,
con las manos,
con los ojos,
con esa forma absurda
de mirar a alguien
como si fuera la única persona
que existe en la habitación.
Tengo ganas
de perder la razón contigo
y encontrarla después
en tu pecho.
De reírnos después de besarnos,
de quedarnos en silencio
sin sentir que el silencio pesa,
de conocernos tanto
que hasta nuestras cicatrices
sepan dónde descansar.
Tengo ganas de un amor
que no tenga que inventarme.
Uno que exista
también cuando cierro los ojos.
Uno que no me obligue
a convertir las ausencias en excusas
ni las heridas en pruebas de amor.
Tengo ganas de alguien
que me mire
y no me haga sentir
que estoy pidiendo demasiado
por querer quedarme.
Tengo ganas de un amor
que me dé miedo perder
pero no porque amenace con irse,
sino porque por fin
tenga algo que valga la pena cuidar.
Tengo ganas.
De un amor perverso,
de un amor eterno,
de un amor que me desordene
y aun así
sepa dónde encontrarme.
Tengo ganas de todo eso.
Ahora mismo.
Y qué desgracia
que cuando pienso en cómo sería,
cuando cierro los ojos
y dejo que mi imaginación haga lo suyo,
todavía
se parece a ti.
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Todo lo que no supe decir
PoesíaQuizás este libro nunca fue realmente sobre encontrar las palabras correctas. Fue sobre intentarlo. Sobre todas las veces que sentí demasiado y no supe cómo explicarlo. Sobre aquello que me dolió, aquello que me dio miedo, aquello que amé en silenci...
