Paz.
Eso pides, amor,
y yo te escucho en silencio,
como quien oye una oración que no se dice en voz alta,
pero vibra en el alma.
Sé que a veces todo pesa,
que el mundo se vuelve un torbellino,
y tú solo quieres un segundo
donde nadie te pida,
donde nadie te mire,
donde simplemente... puedas ser.
Y aunque no puedo callar el ruido del universo,
puedo ser tu rincón seguro,
ese refugio tibio entre los brazos
donde la tormenta no entra
y el tiempo se detiene
solo para ti.
Si quieres desaparecer,
no desaparecerás sola.
Me quedaré al borde del abismo,
esperando que regreses cuando lo sientas,
cuando estés lista,
cuando el caos ya no te grite tan fuerte.
Paz...
Quizás aún no llegue del todo,
pero mientras luchas por alcanzarla,
yo seré tu puente,
tu murmullo calmo en la noche,
tu pausa en medio del desorden.
Porque tú eres mi hogar,
y en este hogar
no tienes que fingir fortaleza.
Aquí puedes desarmarte, llorar,
dormir sin miedo,
quedarte quieta.
Y cuando digas "ya no puedo más",
yo responderé:
"Entonces quédate aquí,
yo te sostengo por un rato."
Porque si tu alma busca paz,
entonces mi amor será un faro.
Y si tienes que seguir en este caos...
te prometo caminarlo contigo,
sin soltar tu mano.
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Todo lo que no supe decir
PoesíaQuizás este libro nunca fue realmente sobre encontrar las palabras correctas. Fue sobre intentarlo. Sobre todas las veces que sentí demasiado y no supe cómo explicarlo. Sobre aquello que me dolió, aquello que me dio miedo, aquello que amé en silenci...
