Cuentan que en el silencio profundo,
cuando el tiempo se vuelve fugaz,
pasa un ángel de luz en el mundo,
que roba palabras, que nace en paz.
Entre dos almas se cuela sin ruido,
tejiendo en la noche un extraño azar,
es un encuentro, un pacto compartido,
que abraza el dolor para poder sanar.
Abuela, tú fuiste ese ángel amado,
en tus brazos aprendí a callar,
tu silencio, ternura que he guardado,
tu amor, un refugio al despertar.
Hay un silencio que no es olvido,
es un susurro que quiere hablar,
es un ángel terrible y bendecido,
que enseña que amar es también callar.
Besa las heridas, abraza el final,
es leyenda que se vuelve verdad,
un ángel que pasa, eterno ritual,
que convierte el duelo en eternidad.
Y ahora comprendo, aunque duela el tiempo,
ese ángel feroz que vino a quedar,
es tu abrazo, abuela, en mi pensamiento,
un silencio que invita a recordar.
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Todo lo que no supe decir
PoesíaQuizás este libro nunca fue realmente sobre encontrar las palabras correctas. Fue sobre intentarlo. Sobre todas las veces que sentí demasiado y no supe cómo explicarlo. Sobre aquello que me dolió, aquello que me dio miedo, aquello que amé en silenci...
