Entre luces frías de la ciudad dormida,
queda la voz de un niño que aún te busca,
aunque ya creció entre silencios
y aprendió a esconder lo que le asusta.
Tu nombre vive en rincones pequeños:
en una mesa vacía,
en fotografías torcidas,
en abrazos que nunca llegaron a tiempo.
Quise hablarte tantas veces,
pero el orgullo hace nudos en la garganta;
uno aprende a sobrevivir callando,
aunque por dentro el corazón se parta.
Y aquí estoy,
con canciones que dicen lo que no pude,
dejando mis recuerdos sobre el piano
como quien deja flores sobre algo que aún duele.
Porque un hijo nunca deja de esperar
esa mirada que diga "estoy orgulloso",
aunque el tiempo pase,
aunque el amor llegue roto.
Tal vez crecer era entender
que los padres también se pierden,
que hay batallas que nadie cuenta
y heridas que nunca se cierran del todo.
Pero aún guardo un espacio para ti,
pequeño, intacto, eterno...
como la última luz de una casa
cuando todos ya se fueron.
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Todo lo que no supe decir
PoetryQuizás este libro nunca fue realmente sobre encontrar las palabras correctas. Fue sobre intentarlo. Sobre todas las veces que sentí demasiado y no supe cómo explicarlo. Sobre aquello que me dolió, aquello que me dio miedo, aquello que amé en silenci...
