#. A mi yo de niño

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Niño mío, te busco en los rincones de mi memoria,
a ti que corrías con miedo entre sombras,
a ti que recibiste golpes donde debieron llegar abrazos,
a ti que pedías cariño y encontrabas gritos.

Quisiera haber estado a tu lado en cada escuela,
haber sostenido tus lágrimas
cuando el bullying te dolía más que cualquier golpe,
haber hecho que sintieras que merecías amor y apoyo.

Sé que muchas veces pensaste que no eras suficiente,
que el mundo te rechazaba y que estabas solo,
pero déjame decirte ahora: no fue tu culpa.
Ni tú, ni tus sueños, ni tus ganas de ser feliz
merecían sufrir tanto.

A veces, miro a otros niños felices
y siento envidia, tristeza, un deseo profundo
de que tú también hubieras tenido eso:
risas sinceras, caricias cálidas, abrazos seguros.
No odio a los niños; en realidad,
anhelo que nadie sienta lo que tú sentiste.

Si algún día tengo un hijo,
prometo hacer todo para que nunca viva tu miedo,
para que sus lágrimas sean pocas y sus alegrías muchas.
Pero hoy quiero que sepas que también te abrazo a ti,
a ti que fuiste valiente sin saberlo,
a ti que sobreviviste a días largos y noches frías,
a ti que aún sueñas con un mundo donde el amor sea normal.

Cierro los ojos y te imagino sonriendo,
con la ternura que te negaron,
con la seguridad que siempre mereciste.
Te prometo que desde este instante,
desde mi ahora,
te daré lo que necesitaste entonces:
palabras que sanan, abrazos que no duelen,
y la certeza de que eres amado,
de que eres suficiente,
de que tu vida merece luz.

Niño mío, estoy contigo.
Siempre lo estuve y siempre lo estaré.
Porque al sanar tu dolor, también sanamos nosotros..

Todo lo que no supe decirHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora