Ahí estaba yo,
a punto de saltar,
como tantas veces,
con el alma colgando de un hilo
y el corazón lleno de ruido.
La estación estaba llena,
gente hablando, corriendo,
mirando sus teléfonos,
como si la vida fuera sencilla.
Y yo, parado ahí,
invisible en medio del mundo,
más solo que nunca.
Me acerco al borde.
El tren ruge en la distancia
como si supiera mi nombre.
Y pienso:
"Tal vez esta vez sí..."
Pero siempre hay algo,
una voz, un recuerdo,
un pedazo de sol
en una tarde fría.
Y me alejo.
Me siento.
Lloro sin hacer ruido.
Y vuelvo a empezar.
Camino sin destino
entre anuncios que no me importan,
rostros que no me ven,
y esperanzas rotas en el suelo.
Pero aún respiro.
Aún vuelvo.
Aún espero...
aunque no sepa muy bien qué.
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Todo lo que no supe decir
PuisiQuizás este libro nunca fue realmente sobre encontrar las palabras correctas. Fue sobre intentarlo. Sobre todas las veces que sentí demasiado y no supe cómo explicarlo. Sobre aquello que me dolió, aquello que me dio miedo, aquello que amé en silenci...
