Segundo libro de Inmune.
"Te protegeré, aunque eso signifique mancharme las manos de sangre."
- El cambio de Leo es cada vez más notorio por los dones que está despertando, a causa de eso, la están buscando y se tiene que preparar rapidamente. Pero...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
-Esme te preparo la cena - levante la mirada al escuchar la voz de Jasper, dejando un plato de spaghetti con nata en el suelo, a mi lado.
Ya era de noche. La hora de cenar más bien, pero no tenía ninguna pizca de hambre. Me había encerrado en el despacho de Carlisle durante toda la tarde sin querer ver a nadie, menos a Lyall pero lo podía oír hablar en mi cabeza repitiendo la voz de Nakomi más de alguna vez.
-No tengo hambre...
-Leo, tienes que comer un poco aunque sea - me suplico en la que se acercó a mi, hasta mi rincón de la habitación. Se puso de rodillas delante de mi y solo pude abrazarme más fuerte mis piernas contra mi pecho y la manta que me dieron. Había vuelto al punto muerto de nuevo, donde casi me dejé caer en el hoyo negro de mi mente, donde Isaac estaba en la camilla -. Pruébalo al menos... Si no te gusta, te lo retiró. No sabes lo que me costó poder entrar aquí por tu perro...
Le mire de reojo por un breve momento hasta que suspiré. Dejé de abrazar mis piernas, cruzandolas para poner el plato sin fuerzas en medio de estas. Lentamente enrolle los spaghetti en el tenedor y me lo llevé a la boca.
Estaban riquísimos.
-Gracias... - se sentó del todo en el suelo mientras me observaba - Cómo estás?
La pregunta me tomó un poco por sorpresa mientras masticaba. Cuando terminé de tragarlo le miré no muy convencida.
-Vienes de poli bueno...?
-No - suspiró innecesariamente mirándome preocupado -. Lo pregunto enserio Leo. Te noto...rara. Mal sobre todo, pero rara... Cambiada.
Con una mueca bajé la mirada hacia el plato y me metí de nuevo el tenedor en la boca masticando la pasta para no contestar. Cuando vio que no tenía la intención dejó de mirarme a mirar al libro, cosa que hice lo mismo.
Seguía comiendo poco a poco, observando como había notado el libro negro a mi lado, abriendolo y pasando una página, tras otra. Aún no lo había abierto, pero me pude fijar en algunos títulos que parecían interesantes desde donde estaba. El continuaba pasando las páginas hasta abrirlo por la mitad.
-Porque tienes un libro en blanco?
Le miré rápidamente deteniéndome un momento. Me acerqué, dejando el plato en el suelo y mirando claramente que estaba escrito el libro con alguna que otra ilustración plantada en la página.
-Para anotar lo que puedo encontrar en los libros - menti.
Me traje de nuevo el plato y seguir comiendo.
-No pude llegar a ti - seguí sin responderle -, de un modo... Parecía que me tuvieras bloqueado. No pude evitarte el ataque de ansiedad, menos tú enfado, perdona.