Estoy aquí, simplemente por culpa de ellos, si, por todos ellos estoy encerrado aquí. Y lo más curioso de todo, es que no me arrepiento de absolutamente nada, pero, para que me entiendas mejor te contaré como empezó todo.
Erase una vez, si, así como empiezan los cuentos de hadas. Despues de mucho esfuerzo logre conseguir la beca para ingresar a un prestigioso centro de estudios; los primero días así como los primeros meses fueron lo mejor que me pudo ocurrir, ya que conocí mucha gente muy agradable en especial a stephanie, ella fue lo más agradable que me pudo ocurrir en todo ya compartíamos muchos secretos en medio de sonrisas y felicidad; bueno toda esa felicidad y buenas vibras, desparecieron luego de que conocieran que era un becado.
Al día siguiente de aquella noticia, cuando llegue al centro pude sentir como un fétido olor salía de mi casillero, y no bastó con eso, en uno de los recesos mientras estaba en el servicio higiénico; alguien tuvo la brillante idea de apagar la luz y en medio de la oscuridad fui golpeado violentamente hasta quedar sin sentido, al despertar luego de dos periodos fui a enfermería y a presentar mi queja al director.
-Señor director he sido golpeado deslealmente, necesitó que tome cartas en el asunto.
Luego de mirarme tiernamente el sonrió - tranquilo hijo, de seguro sólo fue una broma no te lo tomes tan a pecho - respondió antes de que se retire a su oficina.
Así continuaron mis días en los recesos, golpes, insultos mediante murmullos en el salón frente al tutor en turno. Cierto día, mientras traba de ignorar los murmullos pude ver a través de la ventana como el cuerpo de alguien caía desde el quinto piso, si, mi aula estaba en ese piso.
Los alumnos al notarlo todos fueron a las ventanas y entre sonrisas maliciosas y burlonas señalaban el cuerpo que yacía en el suelo inerte en medio de un gran charco de sangre. Cuando llegaron los paramédicos y la policía nadie dijo nada, algunos aludían "que era un simple becado, que no resistió la presión académica y no encontró otro forma de salir que saltar del quinto piso" luego de un par de días no se supo más del caso, aunque los ataque hacia mi persona así como a los otros becados empeoraron.
Al día siguiente no fui a clases, empecé a andar por las calles sin rumbo determinado, camine y camine hasta llegar al medio de un gran parque muy deteriorado por el tiempo ya cansado me deje caer en un banco al costado de un mal oliente vagabundo. Cogí uno de los cigarrillos que compre sin pensar y luego de intentar varias veces logre encenderlo atorandome con el humo luego de hacer.
-Debes aspirar con calma y luego botarlo, así evitarás que te atores.
A pesar de mirarlo con desprecio, seguí su consejo - gracias - susurre mientras extendía mi mano para alcanzarle algunos cigarrillos.
-Gracias ¿puedo saber porque tienes esa mirada suicida?
-No quiero hacerlo - susurre, mientras observa como se le caían las ramas a un árbol seco -solo que... Ya no se que hacer.
-De seguro eres hostigado - respondió luego de fumar el cigarrillo.
-Si - respondió mientras estiraba mi mano para brindarle otro cigarrillo.
- Y ¿porque te dejas? Defiendete.
Lo mira con algo de desprecio -ya quisiera, pero sus padres dominan el centro.
- IDIOTA - dijo riéndose mientras se levantaba y me arrancaba la cajetilla de las manos - recuerda esto; si quieres que una rosa se marchite, primero cortale las raíces el tiempo se encargará del resto.
Sorprendió por la respuesta, sólo me quede mirando como se alejaban con mis cigarros bailando y cantando una extraña canción.
Al regresar escuche la decepción de muchos al verme, aunque otro decían "sigamos así, ya falta poco para que él tambien haga lo mismo que el otro becado" logre ver a quien dejó eso, en ese instante una sonrisa se formo una extraña sonrisa en mis labios, al salir lo seguí a casa. El desapareció un par de días, así como muchos otros haciendo que las agresiones contra los becado se redusca abrumadora mente, aunque luego de sus falta regresaba muy cambiados. Tal vez pueda lamentarme lo de stephanie, pero culpa fue de ella, ella no debió decir a todos mís secretos aunque tampoco pensé que se suicidaría luego de la muerte de su hermana.
Y ahora estoy aquí, encerrado en esta habitación sin culpa, esperando ser llamado para mi graduación, aunque en este momento de soledad por mi mente recorren los rostros desencajados antes de morir de los padres y los seres queridos de mis compañeros, si, de esos que ahora son, rosas marchitadas por el tiempo.
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HISTORIAS EXTRAÑAS
HorrorAquí encontraras mis creaciones espero que sean de su agrado.
