“Finalmente murió, lástima porque me llegó a caer bien”
Otra vez aquí en la baranda de este puente, la verdad me gusta mucho este lugar, el viento golpeando mi rostro y el vértigo que siento al ver la caída al abismo son sensaciones sublime en sentidos muy difíciles de explicar, tal vez no me entiendas, pero es como eso que todo el mundo desea en su vida, algo así como ¿libertad? ¿Paz? Hay tantas formas de nombrarlas que ya no sé, bueno permite que te cuente, cómo fue todo.
Fue una tarde gris de febrero, si, otra vez estaba perdido entre mis ideas, meditabundo en el inmenso mar de los mundos imaginarios que creó en mi cabeza, así camine sin rumbo fijo por horas hasta llegar a este viejo puente; luego de una rato me pare aquí y me sumergí en esas sensaciones que pocos pueden cuando sienten miedo, pánico y otras cosas, es por eso que dicen que cada persona es diferente, ¿porque? Nadie siente de la misma forma que siente otro. Si, ese día me perdí en esas sensaciones cuando llegue aquí, mientras sentía el vértigo y el miedo que recorrían todo mi cuerpo me senté en la baranda del puente, ¿que se sentía caer? ¿Sentíria esa sensación de volar? ¿Tal vez, sería sólo pánico al ver como el suelo se acerca rápidamente? No sé, pero fue en ese momento cuando sentí unas manos que me rodeaban y me jalaban hacia atrás con fuerza, golpeándome contra el piso y sometiendome en el acto.
Ya en la comisaría desperté por el dolor que sentía en la cabeza, el golpe resultó ser fuerte al punto que perdí la conciencia en la caída; luego de un peculiar interrogatorio me llevaron a detención preventiva y llamaron a mis familiares, lo curioso fue que no sabía de la existencia de la mayoría de los que fueron a aquel lugar. Al terminar las presentaciones y los papeleos fui llevado a la casa de mis padres según la sentencia y que tenía que asistir a un psicólogo para tratar la depresión que llevaba y así evitar un futuro intento de suicidio.
Los días pasaron y mi psicólogo ya tenía que presentar los primeros resultados, el era joven tal vez seríamos contemporáneos aunque nunca llegue a preguntarle la edad, al comienzo se comportó como cual otro, frío y tratando de buscar lógica coherente a las respuestas que le daba, luego de unas cuantas sesiones al fin logró creer que de verdad no tenía intenciones de suicidarme, si, nadie me creía que estaba en este lugar sólo para ver y sentir lo que dije al comienzo.
Pasado todo aquello de las sesiones, no volvimos amigos yo, el que viste siempre de negro y de ojos oscuros escondidos por el cabello largo, y él, el que vestía de multicolores ojos claros y siempre mostraba algún tipo de sonrisa que trataba de ocultar sus estados de ánimo. Cierto día en medio de una noche bohemia de copas y sonrisas, él me contó de la verdadera belleza de una sonrisa, de la extraña sensación de una mirada cálida que era capaz de dar paz a una tempestad, si, siempre que hablamos en medio de copas, él encontraba el paraíso y mostraba una sonrisa sincera al hablar de ella.
Si, fue ahí que me entere que se enamoró totalmente y que no tenía salvación, ya que, no hay peor ciego que el que no quiere ver, fue por eso que terminé alejándome de mi amigo. A los meses lo encontré otra vez, en uno de aquellos bares que solíamos frecuentar aunque ahora, él tenía la mirada vacía perdida en un vaso de whisky acompañada de una sonrisa falsa en dibujada en el rostro.
Me acerque lentamente a él —¿que es de tu vida? Hace mucho que te perdiste.
—No es eso, es sólo que me enamore y bueno...
Sonreí y la cambié de tema rápidamente —tranquilo, y festejemos el regreso del hijo pródigo.
Entre carcajadas, juego y locuras, la noche fue avanzando rápidamente llevándonos a este lugar otra vez, si, estuvimos sentados en la baranda conversando cosas sin sentido, hasta que de la nada sacó una foto de uno de sus bolsillos, y esta estaba la razón por la cual se había alejado de todo.
Luego de entregarme la foto — mira, ¿que opinas de ella?
—No sé, parece ser una buena mujer.
Él sonrió — lo es, aunque me dejó por otro — dijo borrando la sonrisa rápidamente.
—Tranquilo, no pasa nada. Ya encontrarás a otra que sea sólo para ti —conteste mirando la foto.
—No entiendes, aunque tienes razón; Pero a la mierda la lógica, los análisis psicológicos al diablo con todo, yo la quiero a ella para siempre — dijo el poniendo sus manos en el rostro para cubrirse las lágrimas.
—Hey tranquilo.
Luego de unos segundo el levantó la mirada — hazme un favor.
—Si claro, dime…
—Mas bien es un deseo, si pudieras hacer algo para que ella esté siempre conmigo ¿lo harías?
Luego de mirarlo detenidamente —si, si lo haría — dije mientras me acercaba a el.
—Eso bueno saberlo amigo y gracias…
Si, dijo eso, justo donde estás sentada ahora fue curioso verlo ya aún llevaba la mirada triste aunque ese rostro cambió mientras caía, me preguntó ¿qué habrá sentido al caer y ver al cielo alejarse? ¿Qué habrá sentido al verme mientras caía? ¿Si, tantas cosas? Pero, como dijo sócrates es imposible obtener todo el conocimiento.
Ella sujetándose fuerte de la baranda me miró —entonces es cierto, el se suicidó — dijo ella, mientras me miraba detenidamente con esos ojos color miel, su piel pálida resaltaba sus bellos labios así como su cabello castaño y los recuerdos de cómo la conocí en la vigilia que organizaron los familiares de mi amigo — ¿porque no le dijiste a nadie?
—Ahn… es complicado decirlo — dije, mirando hacia otro lado.
—Si, es obvio se mató por ella es por eso que no encontraron su cuerpo, ya que está en este abismo —dijo ella para sí misma, pero en voz alta mientras miraba hacia la caída —¿pero? Cómo sería ella
La mire nuevamente y saque la fotografía que él me había dado —es ella — dije entregando la foto que me dio ese dia.
Ella abrió los ojos por la sorpresa —pero esta soy yo — dijo muy sorprendida.
Luego de un suspiro profundo — si, eres tú — la mire y luego la empuje hacia el mismo lugar donde lo había empujado a él — Bueno amigo mio, con esto cumplí con el favor que me pediste, porque a partir de ahora estará con ella para siempre — dije bajándome de la baranda y empezando a caminar sin rumbo pero con una sonrisa en los labios al saber que había cumplido el deseo que mi amigo me había pedido.
ESTÁS LEYENDO
HISTORIAS EXTRAÑAS
HorreurAquí encontraras mis creaciones espero que sean de su agrado.
