El sonido del reloj es resonante en esta habitación que fue tomada por el silencio, esa misma que apodero del lugar consumiendo lentamente todo; empezando desde la esquina de aquella habitación, haciendo un recorrido por las sucias paredes llegas de dibujos extraños hechos a carbón, recorriendo también los viejos muebles que aún se sostenían a duras penas hasta llegar a esa puerta roja que estaba deteriorada por los golpes y el tiempo. Porque los gritos desesperados ya cesaron ―Silencio, maldita sea― susurre tratando de callar al reloj, el sudor frio recorría mi frente tratando de calmar el violento palpitar de mi corazón, ya que a cada segundo los golpes de mi corazón son más intensos que los del reloj que sigue avanzando segundo a segundo sumergiéndome en los recuerdos de ese lugar.
―Cálmate... ― recuerdo que dijo el padre una y otra vez, antes de sacarme del aquel oscuro y anormal lugar.
Sentir la fría gota de sudor recorrer mi rostro, hizo que recuerde el interior de aquella habitación; el chillido que hacia la madera con cada paso que daba, las ventanas que estaban tapadas por tablas clavadas en ellas para impedir que la luz del sol entren en el lugar, el olor de la madera combinado con la putrefacción de la carne y de varias cosas que estaban regados por todo el lugar, alrededor del catre (cama de metal) los gusanos consumían e inundaban así el lugar con el aroma de la muerte y de la descomposición, las túnicas negras de las cinco personas que estaban parados alrededor de aquel joven atado con fuerza a los cuatro extremos de la cama y a pesar de la mordaza que tenía en la boca blasfemaba injurias sobre el creador.
Dos de los curas cantaba alabanzas y los otros dos los acompañaban con las oraciones fervientes mientras padre que demandaban vigorosamente ―abandonad criatura infernal, el cuerpo de este creyente que fue hecho a imagen y semejanza del creador ― cada vez lo hacía con más fervor, el agua bendita era regada por todos lados una y otra vez, hasta que el piso empezó a vibrar con demencia, así como las maderas que estaban clavadas en la ventanas haciendo que una luz roja inunde la habitación por momentos, los gritos desesperado de muchas personas inundaban el lugar; los sonidos estrepitosos que salían de todas las partes oscuras de la habitación, todo esto hizo que caiga de rodillas y en medio de gritos el padre me saco del lugar a empujones mientras oraba.
Al salir, los estridentes sonidos continuaron saliendo con violencia atreves de aquella corroída puerta roja, los gritos desesperados de personas torturadas se mezclaron con los gritos desesperados de mis compañeros y a pesar de eso, el miedo no me dejo moverme de este asiento hasta que el silencio tomo violentamente todo el lugar. Hasta que el chillido empezó a sonar desde aquella habitación como quien caminase lentamente por todo el lugar hasta que avanzo hacia la puerta y esta empezó abrirse lentamente.
El silencio de la habitación fue interrumpido por los golpes que emitían las cabezas de mis compañeros al ser arrojadas desde la oscuridad de aquel lugar, uno tras otro y el chillido del piso empezó a emitir otra vez aquel espantoso ruido hasta que por la puerta abierta apareció una esquelética figura que tenía la mirada desorbitada y las manos cubiertas de sangre asi como su cuerpo, en esta escena la sonrisa escalofriante del escenario se dirigió a mí.
―Ahora solo quedas tú... ― dijo el joven que era exorcizado, mientras salía lentamente de la habitación.
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HISTORIAS EXTRAÑAS
TerrorAquí encontraras mis creaciones espero que sean de su agrado.
