Nueve: espera

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En este momento kakaroto debe de encontrarse con su mujer y su hijo. El niño nació hace dos semanas, lo nombraron gohan. No comprendo porque tanta euforia con su nacimiento. Kakaroto corría hacia todos lados y en todas las direcciones al saber que su hijo venia en camino llevando entre sus brazos a su mujer quien estaba más histérica de lo común, mientras que raditz buscaba un doctor en el palacio. Y bulma, bueno ella no reaccionó atolondradamente como los demás, solo se retiró de su puesto de trabajo gritando alegremente, corriendo hasta la sala medica para luego llorar excesivamente de emoción al ver al niño nacido. Si, indudablemente fue mucho más discreta que todos los demás. Esa mujer desquiciada ha captado mi atención distrayéndome plenamente de toda realidad.

Si desde que la conocí el tiempo ha pasado muy rápido, demasiado para mí. No me dio oportunidad de pensar detenidamente y con claridad lo que estaba permitiendo. Desde que llegó mi vida cambió.Cada madrugada una particular mujer despertaba y con toda la confianza me acompañaba sin mi permiso a desayunar. Los primeros días la ignoré por completo y aun así no desistía en acompañarme. Me acostumbré a su molesta presencia durante le mañana ya que el resto del día no la veía. Luego de unas semanas no solo me acompañaba en las mañanas sino también durante las noches. Creo que no ha pasado ni un solo día que mantuvo la boca cerrada. A pesar de mi inminente silencio y fría indiferencia, ella no dejaba de insistir en hablarme, desde preguntarme como estuvo mi día hasta regañarme por ciertas desconsideraciones de mi parte hacia su persona, ocasiones en las cuales siempre terminábamos discutiendo.

Aunque pretendía no responderle ni darle la mas minima atención escuchaba disimuladamente sobre los interesantes eventos que le habían sucedido durante el día y los artefactos que tenía en mente realizar en el laboratorio. Entre tantos uno de ellos fue esta maquina de gravedad, diría que fue uno de los mejores artefactos que construyó. El día que terminó su primer maquina me exigió probarla y lo hice. Para su desgracia mi poder era mucho mas elevado que la gravedad de la misma y con solo la técnica mas sencilla acababa destruida. Trabajó muchos meses en ella hasta que logró corregir los imperfectos y errores que había cometido. Su primer nivel de gravedad era bastante bajo, le ordené que lo elevara lo mas alto posible. Luego de muchas discusiones sobre lo peligroso que podía ser para mí entrenar hasta el limite de la maquina finalmente accedió y elevó al máximo la gravedad. Solo hay una maquina que posee este nivel y solo le he permitido a kakaroto y a raditz entrenar en ella de vez en cuando. Las demás, su nivel es muy bajo pero lo suficientemente eficiente para los soldados de hasta las mejores elites.

En un principio ni siquiera le dirigía la mirada, luego de unas semanas asentaba la cabeza en forma de respuesta y escasamente hablaba con ella. Pero al transcurrir los meses comencé a platicar, era tan insólito y extraño hacerlo por el hecho de que yo era diferente junto a ella. No me percaté que le hablaba sobre mi familia, el reino y sus antecesores. El orgullo que sentía al ver su admiración por nuestros valores y enseñanzas y su curiosidad por nuestras costumbres. Tampoco me percaté que llegaba a sonreír diariamente y en pocas ocasiones reír por algún comentario suyo, en todo la causa de esto era ella.

Compartía considerablemente tiempo con la mujer y realmente me sorprendí al encontrarme mirándola meticulosamente, observando su cuerpo con pasión en vez de lujuria, anhelar tocar tan perfecto cuerpo pero no dañarlo sino provocarle el más infinito placer posible, querer probar la esencia de sus labios, desear ganarme su confianza y hasta afecto en lugar de tomarla involuntariamente como se supone que debe ser. Mi cuerpo reaccionaba deliberadamente ante su indescriptible belleza y hasta del más insignificante roce, estaba pendiente de su ki y me preocupaba por su bienestar. Secretamente fui posesionándome de la mujer, deseándola cada segundo más, ansiando tenerla únicamente conmigo las 24hs del día. No le daba importancia a todos los efectos que me estaba ocasionando su compañía, los obviaba y disminuía el grado de riesgo que eso significaba para mí.

Eterno Lazo...bulma &vegetaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora